LOS ÁNGELES -- Henry Martín se ha alejado de las redes, pero no se ha alejado del gol. Y salvó al América ante los Tiburones.

Cuando Veracruz preparaba su postcarnaval, con los héroes guapos como Reyes Feos, Melitón Hernández y Carlos Esquivel, bajo el amparo del insólito 1-0, y con la hemorragia de segundos del minuto 92, cuando el sepulturero se frotaba las callosas manos, entonces, apareció Martín.

El área jarocha parecía estación del Metro en hora pico: congestionada, con empujones y repegones entre atacantes y defensores. El sístole y el diástole en el reloj de angustia y exasperación americanista. Y la tribuna con taquicardias.

La pelota rebotaba enloquecida. Henry Martín la husmeó en su ruta. Fue el estertor de un delantero, una genuina patada de ahogado en el lodazal del Veracruz: un taconazo hacia el arco, fue el grito de auxilio del atacante, el salvavidas al rescate.

Y la pelota zumba entre los túneles del desconcierto y la impotencia del resto de veracruzanos y americanistas. Pero, llega, dócil, obsequiosa, tanto, que hasta Bruno Valdez le pudo poner la cuota cariñosa y mimosa hacia la red. El gol lo grita el paraguayo, pero la pantagruélica potestad es del mexicano. 1-1.

Y el Deja Vu de aquella Final en el Azteca. Memo Vázquez en la banca de Veracruz, y Miguel Herrera fuera de la zona técnica. Como en aquella Final entre América y Cruz Azul: Memo con el corazón en modo parsimonia, y El Piojo con el corazón en modo infarto.

Dos minutos después, el árbitro acaba con el drama. América resoplaba con dolor en el costado esa condición de invicto. Se escapó de la tumba antes de las exequias.

Y al reloj de Veracruz le faltaron dos minutos de pundonor y estoicismo para ganarse un tanque de oxígeno y arrebatarle un copete glamour y de soberbia al líder del torneo.

Los Tiburones habían rozado la heroicidad. Primero Carlos Esquivel con tiza de billar le picó con rambersé giros extraños a la pelota, a la derecha de Marchesín, cuya estirada la escurre burlona la picaresca rotación del efecto del balón para ese 1-0 que reventaba las quinielas y amamantaba de felicidad a la creciente nación antiamericanista de 17 equipos. Ese gol escupía Ódiame Más.

Y si bien Gallese se mantuvo firme, hasta que se le dañó uno de sus espolones, la noche reclamaba otro arlequín en el cierre del carnaval. Y de su Miércoles de Ceniza, desde la banca, Melitón apareció para detener absolutamente todo a los fusileros americanistas, todo, hasta que llegó ese recurso de arrabal, de potrero, de la enciclopedia de lo ingenioso y lo grotesco, ese, el taconazo de Henry Martín, que Bruno toca suavecito hasta el fondo.

La noche de Melitón la hicieron más glamorosa las embestidas de sus atacantes. Sólo seleccionados nacionales de diferentes países, acudieron al tiro al pichón. Pero el arquero del plumaje mixto, de lo sublime y lo ridículo, impidió la tragedia al Veracruz.

Luego de un primer tiempo pobre, perezoso, desordenado, en el que los Tiburones tiraban tarascadas en la pelea del balón, mientras América tenía las llaves equivocadas de cada puerta que quería abrir, el segundo tiempo cambió de decoración.

Y ocurrió así, porque el América sobrellevaba el juego, cuando Esquivel desde fuera del área ensancha la portería de Marchesín., y con ese gol en contra, la desesperación fue una descarga brutal que despertó a las Águilas.

Entonces, el encuentro entró en mejores hechuras, tras el soporífero castigo del primer tiempo, y comenzó el asedio encarnizado sobre Melitón, nombre que en griego significa "dulce como la miel", pero resultaba amargo como la hiel para los artilleros americanistas, incapaces de vencerlo.

Miguel Herrera volvió a hacer ensayos. Su América se le ha convertido en un Cubo de Rubik... para daltónicos. El equipo responde a impulsos personales, individuales, más que a una exacta recreación táctica.

Por ello, el invicto el América es un parche que empieza a deshilacharse, aunque hurta credibilidad de la inapelable condición de líder del torneo.

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Alan Pulido rescató el empate para las Chivas en La Corregidora
LOS ÁNGELES -- En la zoología, en la cadena alimenticia y en el futbol, los zorros ejercen sadismo sobre las chivas. Le pasó al Guadalajara en un 2-2 angustioso, injusto, ante los Gallos Blancos de Querétaro.

Volpi, en italiano, es el plural de zorro (volpe). Y el arquero Thiago Volpi ofrendó plural, masoquista y valientemente cada parte de su anatomía para detener las embestidas de Chivas. Y salvó en el segundo tiempo al gallinero.

Guadalajara recuperó la sustancia de aquel campeón. Sus jugadores se dignaron dignificar la profesión, el contrato, la camiseta, el privilegio y la obligación salarial de 90 minutos. Y lo hicieron correctamente. Era tiempo de esos pequeños burgueses.

Dos goles de Alan Pulido rescatan al Rebaño y la estabilidad emocional de su pastor Matías Almeyda. Goles al más puro estilo del escapista profesional y piloto suicida, primero con remate a bote pronto y después con peripecias de bailarín de sevillanas, selladas con un zurdazo.

Chivas mereció más. Mucho más. No sólo porque propuso el encuentro y lo hizo en el precipicio suicida, audaz, pero generoso y loable de jugar a matar y morir.

Más allá de que Volpi vestía de circenses lances la jornada, incluso con un peligroso balonazo en el rostro, el Guadalajara erró también por precipitación en su veintena de disparos, en ese afán desesperado por mejorar sus cifras, aunque el saldo sigue en rojo escarlata: 5 puntos de 21 posibles.

Podrá destacar Matías Almeyda un cambio drástico y dramático en la postura de algunos futbolistas, que tuvieron como colosos para sostener al equipo a Michael Pérez y a Orbelín Pineda, con el agregado contundente de que Pulido adornó el marcador.

Quedan, sin embargo, asignaturas para el técnico de Chivas. Goles de descuido. El primero, en una descolgada, al desperdiciar un tiro de esquina y en tres toques, la calamidad firmada por Edson Puch estremeció al Rebaño.

En el segundo gol, con los cambios hechos por Tena, errores de distribución de marca, permiten a Miguel Ángel Martínez rebasar la timorata marca de Pulido, quien seguramente no quiso maltratar su hitleriano copete, y ni siquiera reaccionó por el balón.

Pero, de visitante, administrativamente, y de local, por el colorido y el fervor de la tribuna, Chivas puede resaltar el rendimiento futbolístico, agradable y generoso, nuevamente, aunque, insisto, sin perder de vista los errores defensivos.

Podría, de manera estricta, hacerse referencia a que los Gallos Blancos dejaron los espolones y la casta en el vestuario al medio tiempo. Y podría culparse a Luis Fernando Tena de fortalecer la trinchera del miedo y aferrarse al 1-0. O, podría ser, que el conformismo de los jugadores, terminó restándoles la testosterona con que habían luchado el primer tiempo.

Pero, más allá de buscar explicación en ello, Chivas dio sus mejores minutos del torneo, con jugadores como La Chofis asumiendo más responsabilidad, y además con los relevos de Ronaldo Cisneros y de Rodolfo Pizarro, el equipo se vio más dinámico, especialmente porque Macías y Brizuela acusaban ya cansancio.

El problema para el Guadalajara es que el margen de Liguilla está definido de manera estricta y radical: de los 30 puntos por disputar debe ganar al menos 20, es decir, tener una productividad de 66.67 por ciento.

Ahora tendrá la oportunidad de convertir, finalmente, en fortaleza, su altar de autoflagelación, cuando reciba en su estadio al Pachuca.

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LOS ÁNGELES -- El Pastor busca quién le pastoree su Rebaño. Matías Almeyda, de acuerdo con el Principio de Peter, encontró su propio nivel de incompetencia.

Y antes de que ese "dinosaurio, de los antiguos", no de los nuevos, que, además, enfermo de incontinencia urinaria, con frecuencia salpica a las Chivas, El Pelado busca un brazo derecho, pero que no atente con usurparle el timón del equipo.

Después de jactarse de su omnipotencia, de creerse capaz de coordinar, exitosamente, en Chivas, desde los ungüentos y las toallas de la podóloga hasta la firma de futbolistas, pasando por fuerzas básicas, El Pelado claudicó.

Imago 7Matías Almeyda en conferencia de prensa.

Quiere a un gerente con filiación, experiencia, pasión y compromiso con Chivas, con vínculos vigentes al futbol mexicano, pero, sobretodo, que no tenga delirios de entrenador como para interrumpir en los quehaceres de la dirección técnica.

Habida cuenta que el catastrófico manejo del caso Oswaldo Alanís le costó el puesto al megalómano Pelagatos 2.0, como le bautizó Ricardo Peláez, ahora Matías Almeyda busca alguien que no juegue en su contra como José Luis Higuera.

Ojo: Higuera llevó a Almeyda al Rebaño, pero ya está dicha: "cría cuervos y...".

Bajo las condiciones que impone Almeyda no hay muchos que califiquen ni muchos que clasifiquen. Con semejantes requerimientos segrega más que amplía el universo de posibilidades.

Chivas, de entrada, necesita a un exfutbolista que deje de pensar como futbolista, pero sin dejar de pensar en el futbolista.

Bajo ese escenario, hay dos extremos juiciosamente deliciosos. Y tal vez ninguno pudiera agradar, de entrada, a la afición rojiblanca, que, al final, queda claro tiene una voz tibia y un voto nulo en la toma de decisiones.

1.- Néstor de la Torre, quien mostró la mano fuerte en la selección mexicana, aunque en Chivas cedió demasiado en esa relación de hermano a hermano con el Chepo de la Torre.

De cuna rojiblanca, seguramente hoy está más capacitado que nunca para regresar, pero, seguramente, puede ser el menos interesado en volver a tener roce con Jorge Vergara. Todos tenemos un poco de masoquista, pero no tanto.

2.- Ricardo Peláez parecería satanizado. Americanista de formación y un antagonista de alta hostilidad hacia Chivas mientras dirigió El Nido, al final tiene un sello: profesionalismo.

Almeyda y él tienen capacidad de diálogo bajo una religión: conservan la esencia de futbolistas. Además, han enriquecido de buenos y malos momentos su aprendizaje. Tienen, sin duda, elementos de conexión que los llevaría a ayudarse el uno al otro.

Baste citar un ejemplo: el conflicto de Alanís. Peláez, lo habría logrado solucionar con una propuesta intermedia, sin permitir llegar a extremos perversos, como los generó el mismo Higuera, encima informando de manera amañada a Vergara.

Y, a final de cuentas, recordemos que el mismo Higuera, de palabra, obra y comisión, fue americanista y antichiva según está documentado en redes sociales.

Ciertamente una nueva convivencia entre Vergara, Néstor y Almeyda estaría sostenida por hilos muy delgados. Una confianza absoluta entre ellos sería muy difícil de garantizarla. Hay demasiadas esquinas rotas.

Y una convivencia entre Vergara, Peláez y Almeyda estaría regida por una bendición para el equipo: el aislamiento del propietario de esta nueva gestión.

¿Además, alguien duda que más allá de la filiación sentimental de Peláez con El Nido, no sería hoy el número uno en pretender consumar con éxito un proyecto en Chivas el enemigo número uno del América que lo echó por la puerta de atrás?

Hay quien refuta esto con un argumento que no puede desdeñarse, especialmente después de varios acontecimientos recientes de esos pleitos clandestinos y ruines entre propietarios de equipos: ¿Permitiría Emilio Azcárraga Jean que regrese Peláez a involucrarse con un equipo, en especial con Chivas?

Más allá de que supuestamente alguna vez Cruz Azul lo sondeó, en caso de que menguara la salud de Eduardo de la Torre y le obligara a dejar La Noria, la otra versión es que Peláez, hoy, es parte de un veto furtivo como parte del Pacto de Caballeros.

Elucubrando, y conociendo algunas formas de proceder del futbol, tampoco hay que descartar que de la nada surja un candidato, postulado por el mismo representante de Almeyda, Santiago Hirsig.

Recordemos que Matías Almeyda tiene voz y voto para buscar, entrevistar y elegir a su director deportivo, y seguramente podría presentar a ese inesperado aspirante, como alguien que conoce sus procedimientos y forma de trabajo. En el futbol mexicano ya nada debe extrañar.

Y Vergara es capaz de comprarlo. Recordemos la forma tan ingenua en la que dilapidó millones de dólares con el proyecto Cruyff y la llegada de Van't Schip.

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LOS ÁNGELES -- Chivas eligió sobrevivir jugando al suicidio. Y no le alcanzó. 1-2 ante Monterrey en un espléndido trámite.

El marcador se define con dos equivocaciones de Carlos Salcido. ¿O de Matías Almeyda por seguir vetando a Oswaldo Alanís o reservándolo sólo para el molero del Tri ante Bosnia?

En el 0-1, llega tarde a la marca, por falta de reacción y velocidad. Sólo alcanza a despejar y entregar el balón a Ponchito González, quien fusila desde el fondo de sus entrañas rojinegras. Los 38 años de Salcido le ponen freno de mano a su genuino ímpetu.

En el segundo, en pleno acoso de Chivas sobre Rayados, con toda su experiencia, a Salcido se le avejentan las neuronas. Es techado en el despeje de Rayados por un amague de Funes Mori, y deja botar el balón. Y el expreso Avilés Hurtado sentencia el 1-2, apenas tres minutos después del empate de Chivas.

En contraste con los errores de la zaga rojiblanca, los cuales subrayó el mismo Almeyda en conferencia de prensa, la desgracia de Chivas la consuman un tal Hugo y un tarugo (dícese de los postes hechos de madera).

El arquero González atajó al menos tres de gol, y el poste derecho rescató un riflazo de Alan Pulido, como reflejo de una generosa sublevación del Guadalajara, que no encontró la generosidad de la fortuna para conseguir el empate.

¿Qué hace Alanís en la banca? ¿Con menos ritmo de pretemporada, no es mejor que los achacosos reclamos de un Salcido que roza los 38 años y hace tiempo desoyó el temido y temerario reclutamiento del retiro? Las respuestas las tiene Almeyda ¿o Jorge Vergara?

¿Linimento y chiqueadores para la afición de Chivas? El Guadalajara jugó muy bien ante un adversario que bien pudo golearlo. Seguramente los parroquianos del futbol, ajenos a ambos colores, agradecen lo que en la cancha dieron el Rebaño y Monterrey.

Podría culparse del primer tiempo de desperdicio a Almeyda, pero sería demasiado ordinario, especialmente ante la calidad de los jugadores adversarios. Y vamos a dos ejemplos puntuales.

1.- ¿Es culpa de El Pelado que nuevamente Orbelín Pineda desapareciera y que perdiera todas las batallas de posesión y posición ante Jonathan González y Celso Ortiz?

2.- ¿Es culpa de Almeyda que Ronaldo Cisneros y La Chofis López le dejaran tanta libertad a Vangioni, quien se convirtió en una amenaza constante?

Con la desventaja en el marcador, pese a que La Chofis y Rodolfo Pizarro debieron aprovechar oportunidades rendidas de gol, para el segundo tiempo, Almeyda ajusta. ¿Debió atreverse desde el primer tiempo? Queda claro que le falta muñeca para ello.

Con Alan Puliudo e Isaac Brizuela en la segunda parte, el duelo fue una fiesta y un festín. La fiesta fue en ambas porterías, y el festín del harakiri lo terminó de cocinar Salcido, con la ayuda de Hedgardo Marín.

De Monterrey, es elogiable la compostura del grupo. Asimiló rápidamente el estigma histórico de ser humillado en la Final del Apertura 2017 por Tigres. Sus cabalgatas ofensivas son, la mayoría, de un primor seductor, a pesar de las que fallan.

De agradecerse dos situaciones a Antonio Mohamed, que cada vez es menos Turco y cada vez es más ambicioso hasta en la forma de juego.

1.- Los bandoleros que tiene al frente han aprendido de sus respectivas riquezas. Se deleitan y deleitan, más aún cuando el adversario, como Chivas, sale bajo la consigna de matar y morir. ¿Falta alguien? ¿Nery qué...?

2.- Ya sacó del cascarón a Jonathan González: se lo entregó al futbol mexicano y hasta al Tri del miope Juan Carlos Osorio. Ahora se atreve con Ponchito González, jugador que arrastraba el diminutivo del Atlas, que parecía enlistarse en la tumultuosa legión de eternas promesas del futbol mexicano. Hoy, El Turco le ha quitado la herrumbre que le impedía consolidarse.

En tanto, si bien Almeyda no logra rescatar a Orbelín de la dulce sirena que lo tiene secuestrado, a La Chofis lo convenció, para que al menos ayer, diera su mejor partido con Chivas, y lo mismo ocurrió con Rodolfo Pizarro, quien, no obstante, perdió numerosos pases en intentos de servicio frontales, pensando que tiene la tiza fina en el zapato de un Pibe Valderrama.

¿Le basta al Guadalajara conformarse con la seducción de su futbol y el funeral del marcador? Absolutamente. Pero quedaron indicios de que en la cancha hay una mejora sustancial respecto al torneo pasado.

Para los ociosos odiosos, una irrefutable verdad: ambos equipos utilizaron nueve jugadores "extranjeros". Me explico: Monterrey utilizó nueve no nacidos en México y Chivas utilizó nueve no nacidos en su cantera.

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LOS ÁNGELES -- David Moyes tiene dos misiones: rescatar al West Ham y hundir a Chicharito. Y hasta ahora parece más cerca de consumar la segunda que la primera.

El técnico alardea una bandera en las ruedas de prensa: es el fanático número uno de Javier Hernández.

Después, en la práctica, lo recluye, cuando mejor suerte tiene el mexicano, en la banca. Queda claro que chícharos, para Moyes, ni en su ensalada.

Por un lado dice oponerse a la venta del atacante, pero por otro lado parece presionar para que busque la puerta de escape del West Ham.

Ojo: tal vez pretenda -y sería concederle mucho talento maquiavélico al técnico--, exacerbar el carácter, la tenacidad, la rebeldía de Chicharito para hacerlo que se soliviante ante las castrantes decisiones que toma.

Lo cierto es que Moyes ha elegido la más violenta forma de tortura contra Javier Hernández: apapacharlo verbalmente y flagelarlo en el menosprecio, a veces convirtiéndolo en el hazmerreír de la banca. Toda una madrastra de Disney.

El fin de semana, Chicharito marcó gol. A su estilo, bajo la única doctrina depredadora que conoce, y le rescató el pellejo al equipo. Pero, no el suyo.

"Ahí está, se los dije, es un crack", fue, casi, el mensaje de Moyes ante los medios, aunque cuando la oficina del club, lo consultó sobre quiénes deberían ser candidateados como el jugador más valioso en ese 1-1, el técnico omitió su nombre.

Y El Chaplin del Gol ya se hartó. Su representante Eduardo Hernández aseguró a la cadena Fox que urge encontrarle un club donde juegue regularmente.

"(Chicharito) me exige que busquemos un club que necesite de un jugador de sus características. Lo que él quiere es jugar", dijo el promotor de Javier Hernández a Fox.

Es decir, a Hernández no le seduce ese tratamiento esclavizante de tenerlo a pan y agua, por parte del entrenador del West Ham. Si pretende sobajarlo para que se subleve, no parece ser la tónica que agrada al mexicano.

Tras un pasaje desolador en su segunda temporada con Bayer Leverkusen, la oferta de la Premier parecía un salvavidas. Pudo serlo, parecía serlo, hasta que su viejo enemistado David Moyes se hizo cargo de la naufragante fragata.

Hemos insistido, que con un sacrificio salarial, Javier Hernández tiene en un futbol como el holandés, la oportunidad de recuperar la confianza de goleador. En Inglaterra no le conceden tres décimas de segundo de libertad y en el torneo tulipán, gozas de hasta tres segundos de tolerancia.

El gol del fin de semana nos muestra al prototipo de Chicharito: jugador con instinto, con vértigo, con intuición y con -algunas veces-la puntería necesaria.

Se habla de Turquía y se vuelve a hablar de España. El problema es el salario, aunque el West Ham, para librarse de un costoso activo, aceptaría pagar un porcentaje del mismo, con la esperanza de desprenderse de él después del Mundial de Rusia.

Ciertamente la comunidad de Chivas, alienta a que si debe salir, recale en México, también negociando un préstamo con pago compartido de salario.

Y, visto desde fuera, sería un golpe de autoridad de Chivas. Repatriarlo beneficiaría a todos. Es un ganar o ganar para todas las partes.

En Chivas encontraría a un equipo que genera posibilidades de gol, que requiere de una figura así, y sin duda, con la madurez física, mental y espiritual que debe tener ya Chicharito, se convertiría en una gran diferencia para el torneo mismo.

1.- La continuidad de Javier en la Liga MX significaría llegar en forma plena a la Copa del Mundo.

2.- Juan Carlos Osorio recolectaría todos los beneficios de tener en constante actividad al que puede ser su ariete referente.

3.- Sólo con la venta de camisetas, en México y EEUU, Chivas podría pagarle a Chicharito el porcentaje de salario que pudiera negociar con West Ham.

4.- Bien encauzada la relación con Matías Almeyda, y bien encauzado el compromiso de Chicharito, puede ser el futbolista que ejerza una genuina motivación en un plantel donde ha hecho falta eso: un líder.

5.- Chivas puede pedir el apoyo financiero que quiera a otras partes interesadas: Televisa y Univisión, que por sus transmisiones, evidentemente aumentarían el rating con Javier en la cancha.

6.- ¿Habrán sopesado Jorge Vergara y José Luis Higuera los patrocinios súbitos que llegarían con Chicharito al menos por este torneo?

7.- Y, ojo: si bien es cierto que es benéfico disputar el puesto cada día en un club europeo, para Javier la historia es distinta. Para un delantero, la confianza, la fe, la autocredibilidad del mismo atacante sólo se recupera con goles oficiales, no con anotaciones en los entrenamientos. Tiene diez o cien veces más de beneficio anotar un gol con Chivas que cien en los entrenamientos del West Ham, con un técnico dispuesto a ponerle grilletes.

Además, Javier Hernández ha aprendido lecciones extracancha. De esas, de las dolorosas, de las que se debe tener testosterona para identificarlas y aceptarlas.

Por ejemplo, cito a gente de relaciones públicas del Bayer Leverkusen que puntualizó en un mensaje de WhatsApp a compañeros de Destino Futbol de ESPNDeportes, que había sido una bendición para el club alemán "la salido de 'Egoman'", como trataban a escondidas en el vestuario y en la oficina a Chicharito.

Cuidado: aquí consideremos dos aspectos en torno al atacante mexicano.

1.- Hemos subrayado algunos dobleces en los comportamientos de Javier Hernández, que han desagradado en la selección y sus clubes, y los reitero, pese a la molestia de los "chichafans".

2.- También resaltamos que esa actitud, que puede desagradar y hasta ser ofensiva para algunos compañeros de vestuario, es imprescindible para competir en la jungla. Ahí, donde es a matar o morir.

Y citaba como referencia el caso de Hugo Sánchez, quien puso sus intereses por encima de todo y de todos, al servicio de Atlético y Real Madrid. Bien lo describió una vez Jorge Valdano: "Como goleador era un monstruo extraordinario, como persona, prefiero no hablar...".

Ante la eventual oferta de Turquía, ¿alguien se atreve a aseverar que el nivel del futbol de ese país puede ser más intenso que el mexicano? Difícilmente.

¿O parecerá a Javier y su representante demasiado pequeño Chivas para que le sirva en la urgente sanación física, futbolística y espiritual que necesita?

Escribía el italiano Antonio Porchia: "Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto más alto".

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LOS ÁNGELES -- Matías Almeyda tiró a todos a la hoguera,. Acto seguido se lava las manos y se seca con la toalla, no la del affaire LaVolpe-Podóloga, sino la de la inocencia.

Confiesa al diario Mural de Guadalajara que Oswaldo Alanís no jugará en Chivas a menos que una epidemia de enfermedades o lesiones le deje sin defensas. La directiva manda, él obedece.

Marginado del Clausura 2018, Alanís sólo implora que algún club nivel pelagatos --un término que inmiscuyó Ricardo Peláez en la cultura de decisiones del Guadalajara--, se apiade de sus condiciones y acepte pagarle un sueldo seguramente fuera de su presupuesto.

Imago 7

Almeyda fue claro: lo necesita, pero no puede utilizarlo. Y que las consecuencias de ello caigan sobre sus jefes. Alanís, por decisión de Jorge Vergara y su #Pelagatos2.0 (insisto, según Peláez), puede entrenar y cobrar, pero no jugar.

Alanís tiene una carta desesperada. Si en este enero no encuentra un refugio fuera de México, podría el 1 de febrero ofrecer disculpas, firmar un contrato hasta fines de 2018, sin aumento y esperar el indulto de Vergara.

Lo cierto es que el desenlace del caso de Alanís fue una derrota para todos. Perdió el club, el jugador, el técnico y hasta la AMFPro, que a través de Oribe Peralta había instigado a una huelga, luego de que de manera confidencial habló con los líderes de los otros 17 equipos.

Sí, irónico que el caudillo del América protagonizara una rebelión contra el sistema represivo del futbol mexicano que su propia empresa regentea, más allá de que Emilio Azcárraga Jean se ha tomado un año sabático de discreto anonimato.

Versiones hay de que Decio de María fue instruido para ordenarle a José Luis Higuera que no desafiliara a Alanís, sino que más bien lo reintegrara, para evitar un remezón que pudiera llevar a un paro de la Liga MX.

No cabe duda que Decio de María se asustó con el petate del muerto. Pero, lo entendemos: ha ratificado su incapacidad para saber confrontar y resolver favorablemente todo tipo de conflictos.

Cierto que Alanís no es un jugador exultante, y sólo marca una diferencia para Chivas ante la imposibilidad de encontrar un zaguero mexicano menos malo que él. El criterio de “no hay más” lo hace valioso en Chivas.

Sin duda que en el torneo en que todo el equipo de Chivas se conjuntó para ser una decepción, Alanís no desentonó, más allá de su fragilidad física. Jugó 11 partidos, diez de ellos completos.

Además, su cartel en el extranjero quedará manchado por la forma sádica o bobalicona en la que Juan Carlos Osorio lo mandó al matadero como flamante lateral izquierdo ante Alemania B/C en la Copa Confederaciones.

Queda claro que si el Guadalajara elige prescindir de él como una represión disciplinaria al no ampliar su contrato por seis meses, el jugador en junio recupera su carta y puede elegir su destino, pero la cuota a pagar es muy elevada.

Sin juegos oficiales, el Mundial de Rusia, aunque lo improvisen como autopista por izquierda, desaparece de su vista. Y con seis meses inactivo, con la depresión postmundial y su salario elevado, será difícil encontrar acomodo.

¿Habrá repercusiones de la directiva hacia Almeyda por mandar a Vergara y a Higuera al frente para responsabilizarlos del eventual impacto por la ausencia de Alanís, que evidentemente, en la escasez de Chivas sería titular?

El entrenador deja en claro que él es sólo un instrumento de la represalia del Guadalajara hacia el jugador, quien, tal vez, encandilado por su bisoño representante, un hábil comerciante de pizzas, creyó que la presión y la represión recaerían sobre Chivas y no sobre Alanís.

¿Reaccionará la AMFPro ante la oficialización de la marginación impune a Alanís? Si no lo hace, enviará el mensaje equivocado y peligroso que la agrupación está llena de buenas intenciones, pero de la peor de las inacciones: la contemplación...

Por eso, necedad y capricho, de ambos, de Alanís y Chivas. Eligen perder los dos, sólo para que no gane el otro...

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LOS ÁNGELES -- No basta un comunicado, por más repercusión que tenga en redes sociales. No basta la solidaridad inútil de los "me gusta" en Twitter o en FaceBook.

No basta dejar constancia por escrito. Es necesario dejar constancia con hechos. La palabra construye la idea, los actos generan los cambios.

Las palabras son tan poderosas o tan frágiles como las acciones que le siguen. La mejor arenga, el mejor sermón estimulan los cambios, pero sólo los procederes los consuman.

Sin duda, que la Asociación de Futbolistas y Rafa Márquez saltaran en defensa de Oswaldo Alanís es un reflejo puntual de una revolución gremial, al menos en actitud. El panfleto se convirtió en mensaje, pero de mensaje debe consumarse en una proclama.

Qué bueno que ambos, asociación y Márquez lanzaron la piedra viral y virtual, pero hoy deben mostrar la mano. Los responsables deben responder a alguien. Y hay que saltar de detrás del celular o la computadora para confrontar, cierto, pacíficamente, mesuradamente, coherentemente.

Alanís fue enviado a la filial de Chivas de Segunda División. No aceptó un contrato semestral porque exige un compromiso multianual con un aumento salarial. Pero, José Luis Higuera considera que nadie en el equipo puede pedir privilegios, tras "el nefasto torneo que tuvimos".

Alanís y su representante no aceptaron. Matías Almeyda coaliciona con Higuera y acepta que a su defensa central, quien tuvo un desatinado Apertura 2017, se le coacciona, se le amenace, bajo el riesgo de que quede fuera del Mundial de Rusia, para que acepte las condiciones.

Carlos Salcido, Jair Pereyra, Rodolfo Cota y otros más, fueron presionados y aceptaron firmar por seis meses. El remordimiento del desastroso torneo de Chivas, los hizo sentir culpables y cedieron. Alanís, no.

Hay un impasse entre ambas partes. El defensa hace pretemporada en Tlaquepaque y sus compañeros en Cancún.

Una lucha de egos. Carencia genuina de negociación por ambas partes. Las hormonas les matan las neuronas. Alanís necesita de Chivas y Chivas de Alanís. No razonan, reaccionan.

Como efecto, saltan la AMF y Márquez a la cabeza de un movimiento en redes sociales, que seguramente debe conseguir más adeptos, especialmente entre los europeos, quienes están más allá del bien y del mal, de las entrampadas y amañadas formas de asfixiar por parte de directivos.

¿Tiene Márquez ya la potestad de representar a la AMF? Estatutariamente sí.

Pero ¿tiene la autoridad reconocida ante la FMF para citar a charlar, negociar o interceder ante Chivas por Alanís? No. Puede pedir una audiencia con el Guadalajara o concretamente con quien Ricardo Peláez ha inmortalizado como "El Pelagatos de Vergara", pero éste no tiene ni obligación ni educación para atenderlo.

Es decir, no hay aún un mecanismo institucional, oficialmente reconocido para que Márquez abogue por Alanís ante Chivas.

Públicamente, ante los ojos de la afición, podrán hacerlo la Asociación y Rafa, pero no hay herramienta tangible para llevar a una mesa de negociaciones a ambas partes, y menos ante un cabildeo laboral.

La AMF, ojo, aún no ha conseguido emanciparse de la FMF. No ha conseguido cortar el cordón umbilical en la mesa de partos. Decio de María y sus fariseos aún pueden abortar el proyecto.

Y cuidado: el resto de los clubes, por más amor u odio que tengan a Jorge Vergara y a ese personaje torvo a quien llama Peláez "El Pelagatos de Vergara", son poco simpáticos y poco agradables a la mayoría de los 17 clubes restantes, estos, sus directivos, saben que solapar esta sublevación, aparentemente en gestación, sería contraproducente.

Si esta reacción hecha raíces, si es una generosa y fértil semilla, ellos, los otros 17, saben que están expuestos a una reacción similar.,

Hacen bien, la Asociación y Márquez en no confrontar como un frente beligerante, como un grupo de choque. Aunque, de hecho, ya la primera piedra fue lanzada con ese boletín cibernético.

Por eso, insisto, lo único que la AMF y Rafa Márquez, y quienes cerraron filas en torno a él, lo único que no pueden hacer es estancarse, quedarse quietos, recular.

No dar un segundo paso al frente sería perder credibilidad, de sus agremiados y posibles agremiados y de esa afición que anhela ver en los futbolistas esa poderosa sublevación de cambio, esa misma que como ciudadanos, no se atreven a consumar.

Que recule Chivas, pero no la AMF.

Si recula el Guadalajara será una victoria absoluta.

Si recula la AMF será su derrota absoluta.

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Viñeta Rafa Ramos

LOS ÁNGELES -- Perder es un riesgo, una posibilidad, una probabilidad. Pero, perder con deshonor, no lo es. Chivas lo ha hecho.

Así como ninguna victoria es absoluta, ninguna derrota es absoluta, a menos que se consume con indignidad. Entonces pasa a ser humillación.

La noche del martes, la Noche de Brujas, la noche del aquelarre de todos sus vicios y defectos, fue la consumación de un semestre de fracasos: el rey del doblete es el bufón del doblete.

El ridículo supura: aumenta la deshonra del Guadalajara que un equipo en decadencia, en abandono, en desahucio por sus negligentes dirigentes, como el Atlante, sea la mosca panteonera de su putrefacción como campeón.

Escribió Fernando Vallejo que "la gloria es una estatua en la que cagan las palomas". Chivas se quedó sin estatua... pero con todo lo demás.

Abdicando jornada a jornada al título de Liga, Chivas ve como sus jugadores escupen sobre su propia tumba. Detestable vileza que los héroes de hace unos meses se convirtieran en desertores primero y traidores después.

Matías Almeyda tendrá su responsabilidad. El pastor del Rebaño nunca se dio cuenta cuándo sus ovejas se convirtieron en hienas de sus propios restos.

La derrota ante Atlante, 5-3, desde el ajusticiamiento voluble del manchón de los veredictos, fue el último clavo.

Y fue, desde el manchón de fusilamiento, donde se montó el paredón de ajusticiamiento: Rodolfo Pizarro fue castigado y exhibido. Durante el semestre, se dedicó a vivir de los réditos del campeonato.

En el momento clave, en el momento decisivo, Pizarro, al errar el penalti, hizo una declaratoria inconsciente como el máximo culpable, en cancha, de la debacle de Chivas desde la cima hasta la sima.

Getty Images

No está solo Pizarro. El patíbulo debe ser montado en el Zócalo de la Nación Chiva y deben desfilar los que se creyeron con derechos a mantener la pachanga de la coronación subvencionada con su indignidad, y agreguemos aquí a Alan Pulido.

Más allá de las especulaciones internas del mismo Almeyda, culpando a la selección mexicana por enviarle de regreso ruinas deportivas, lo cierto es que el peso del título aplastó a algunos de los que fueron colosos en su levantamiento, como un irreconocible Orbelín Pineda.

Vendrán cambios. En muchos aspectos. La lista de transferibles acusará a algunos apóstoles de la ignominia de este semestre.

Se filtran nombres ya conocidos: Elías Hernández del León y Néstor Araujo de Santos, y se agrega Amaury Escoto de Lobos BUAP.

Pero, más importante que la contratación de refuerzos, será acudir a una cátedra de autocrítica que le sentará bien a un Almeyda, quien ha asumido un control total del equipo, a sabiendas, claro, de que por encima de él, no hay gente que le cuestione de futbol, y sólo hay dos personajes con autoridad, Jorge Vergara y su Pelagatos (dice Ricardo Peláez), pero ambos son expertos en batidillos que curan todos los males, menos los suyos y los de su equipo.

Jacinto Benavente tendría el mejor discurso para el primer día de trabajo de cara al Clausura 2018: "El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fue nunca".

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LOS ÁNGELES -- ¿Realmente el América tiene perfil de campeón? Hasta hace unas jornadas, tenía toda la estampa. Absolutamente. Hoy, al catrín, le arrugaron sus galas.

América ha perdido ante tres de los cuatro primeros de la Tabla de Posiciones: Monterrey, Morelia y León. Empató ante el restante: Tigres.

De esa lista de ocho invitados, en este momento, también perdió con Necaxa, y sólo venció a dos que no han clasificado aún: Toluca y Cruz Azul.

Ante Monterrey, con un hombre más durante casi 40 minutos, América cayó 2-0. Debieron ser más, muchos más. La desesperación le descuartizó todo el esquema defensivo.

Además, el trabajo arbitral de Jorge Rojas fue de una parcialidad descarada, desfachatada. No sólo porque la expulsión de Nery Cardozo fue un abuso, sino porque a Pablo Aguilar y a Miguel Samudio les permitió jugar bajo amparo y sólo con una amarilla,

Más allá de la superioridad marcada de Monterrey, a este América que sólo tuvo en Darwin Quintero la respuesta genuina e ingeniosa, se le fracturan los argumentos avivados por otros resultados.

Recordemos circunstancias: ante Chivas, el gol de Cota marca la diferencia dramática del juego. Ante Cruz Azul, la expulsión, rigorista, del Chaco Giménez, desequilibra el encuentro.

Pero, sin duda, la voz intocable de las estadísticas revela la fragilidad del América ante los mandones de la caravana hacia la Liguilla, en la cual ocupa el quinto puesto.

Es necesario puntualizar que el América ha jugado bien, por momentos notable, incluso, ante esos cuatro equipos clasificados a la Liguilla, con los que ha perdido, y en algunos casos, como ante Necaxa, hasta podría considerarse injusto, pero el marcador no acepta reprimendas.

Sin embargo, esos momentos, sus mejores momentos posibles, no le han alcanzado ante Monterrey, León, Morelia, Necaxa, y ante un Tigres con el que empató.

Mostró, pues, su mejor cara ante los mejores del convoy de Liguilla y no consiguió arañarles un punto, excepto a los inestables del Tuca Ferretti.

¿Esta referencia condena absolutamente al América? No, porque, sabido es, que la Liguilla, afortunadamente, se guarda para sí, las mejores historias de terror para los favoritos de la competencia, y a veces, los que llegan probándose precipitadamente el traje de monarcas, se llevan la penitencia al pecado de vanidad.

A pesar de tener un equipo balanceado en nóminas, a veces hasta con 11 seleccionables nacionales por diferentes países en la cancha (lo de Darwin es un pelito de promotores), y de que Miguel Herrera ha dotado a su equipo de un estilo grato e invasivo de juego, al América no le ha alcanzado, incluso a pesar de esa resurrección marital de Oribe Peralta y el mismo Darwin.

Afortunada y peligrosamente, al América le restan dos rivales enfangados en la podredumbre de la tabla: Puebla y Santos, a los cuales podrá aprovechar para curar algunas enfermedades y de paso alimentar un poco la ilusión o el ilusionismo de sus aficionados.

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LOS ÁNGELES -- Tiene más altares que santo patrono de pueblo. Matías Almeyda para la selección de Chile. Y para el Leicester. Y para San Lorenzo. Y para el Tri en cuanto termine la fase de grupos del Mundial de Rusia...

Su representante, Santiago Hirsig, sabe que tiene en sus manos a la gallina de los huevos de oro.

Con la misma habilidad que ofreció a Almeyda antes de que la FMF firmara a Juan Carlos Osorio, y con la misma audacia que olisqueó una oportunidad en Chivas, el representante no deja de filtrar el nombre y el currículum donde salta una oportunidad.

Es, Hirsig, un magnífico zopilote detrás de las palomas en desgracia.

Aunque El Pelado tiene cuatro años más de contrato con Chivas, esta permanencia puede ser tan sólida o tan frágil como lo determine el termómetro de bilirrubina de Jorge Vergara.

Imago 7
Por lo pronto está en gracia, al menos bajo influjos pobretones de la Copa MX, tras someter a Atlas, el equipo favorito de su jefe Vergara, y sabiendo que tras vencer a los vestigios pordioseros del Atlante, puede enfrentarse al América, esa niña de los ojos de José Luis Higuera, el pelagatos de Vergara, versión reloaded 2.0, según Ricardo Peláez.

Hace apenas unos meses, el romance extremo de Almeyda y Chivas se eternizó en la piel de El Pelado, cuando decidió tatuarse la silueta de la Copa de Campeón de la Liga Mx. Una confesión de amor eterno. Populismo.

"Se queda para siempre en Chivas", dijo Vergara cuando la Nación Rojiblanca aún desfilaba prominente entre el confeti flotante y dorado de las burbujas de champaña. Populismo.

Hoy cuando Chivas se ilusiona en el inframundo de la Copa MX, aunque queda fuera de la fiesta de la Liguilla, y se convierte en el campeón de más efímero e intrascendente, deportivamente, no mediático, el representante Hirsig multiplica sus esfuerzos por promover a su representado.

Y no se trata de en realidad pretender asegurar una chamba a Almeyda, sino enviar, mediática y constantemente, mensajes a Chivas para que se entere, como si en realidad hiciera falta, que no puede, ni debe, desprenderse de su pastor.

Más allá de la intocable historia de El Pelado con River Plate, y en el futbol de Italia (Lazio, Parma, Inter, Brescia), Hirsig abre el abanico de elementos que puede usar como carnada durante su pasaje de Chivas, sin importar cuánto, medularmente, sea genuino o no.

1.- Hundido en la cloaca rumbo al descenso, salvó a Chivas, dirá Hirsig, este Flautista de Hamelín, a sus cautivos clientes.

2.- En dos años ha ganado una Liga MX, dos Copas MX, una SuperCopa, aunque omitirá el peso determinante del árbitro Santander en ese titulo.

3.- Con su espectacular forma de juego, Almeyda regresó a la afición, en sus tiempos de alza, a la tribuna del Estadio Chivas, aunque luego quedó nuevamente en el abandono.

4.- Dirá Hirsig que ha sido el entrenador que más futbolistas de cantera ha debutado en la época de Jorge Vergara, algunos con serias posibilidades de consolidarse como Chelo Zaldívar, Carlos Cisneros y Michael Pérez, además de los Benítez, Godínez, etcétera, sin contar claro, a su protegido: La Chofis. Lo cierto es que todos ya asomaban desde la época de Chepo de la Torre, pero eso no tiene por qué explicarlo.

5.- Seguramente, entre lo que no dirá Hirsig, aparecen las dos operaciones más costosas por futbolistas mexicanos en la historia: Alan Pulido (17 mdd) y Rodolfo Pizarro, quien involucró otros tratos de jugadores, en un negocio de 13 mdd.

Pero, sin duda, la mejor retórica del representante de Almeyda son esos resultados a muy corto plazo, no sólo en trofeos, sino en una forma de juego, que es, sin duda, la más sólida columna del técnico al frente del Guadalajara.

¿Se irá Almeyda? El técnico tiene varias razones para sentirse anclado a Chivas. La primera es un salario que en pocas partes del mundo, con su discreto recorrido, le van a poder igualar.

Además, más allá de los huracanes mediáticos que sacuden a Chivas cuando se viene una crisis, El Pelado sabe que semejante presión es nada, comparada a la que mece y remece en otras latitudes a los clubes.

En Argentina, cuando llegaron malos momentos con River Plate, y especialmente con Banfield, la intranquilidad, lo sabe, pasa de él al resto de su familia.

En Guadalajara aún sigue siendo considerado el Santo Patrono de la cofradía rojiblanca, y sus feligreses anhelan poder seguirlo sumando a la procesión.

Por lo pronto, el trabajo de Hirsig está consiguiendo uno de sus efectos, el más importante, que el Clan Almeyda se sienta fortalecido, al hacer creer a Vergara que en realidad es la primera opción de Leicester, Chile, San Lorenzo y los que sea necesario sumar.

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