MOSCÚ -- Rafa Márquez y Javier Hernández quemaron su pólvora en infiernitos, en juegos pirotécnicos de kermese.

Ambos se apresuraron en redes sociales a aclararle al bullicioso entorno de la selección mexicana que el pase a Octavos de Final es sólo mérito suyo y que no existe padrinazgo de Corea del Sur por humillar a Alemania, 2-0.

¿Y...?

Márquez y Hernández puntualizan que es mérito del Tri el haber sumado los seis puntos que los envían a enfrentar a Brasil, y que la sacudida de Corea del Sur a Alemania ocurrió en otro universo y no en su vecindario mundialista.

¿Y...?

Pasaron, los seleccionados, en cuestión de horas, de #ImaginémonosCosasChingonas a imaginarse complots.

Viñeta Rafa Ramos

Sin duda tienen razón. Los seis puntos los acercaron a un desenlace dramático, especialmente porque nadie podía apostar por la debacle alemana.

México siempre fue dueño de su destino, claro, hasta antes de que Suecia le diera tres tiros y no en el pecho, sino más abajito. Y entonces, sus feligreses tricolores prefirieran pujar por Corea, y olvidarse de sus héroes, que ya eran fiambres en descomposición en la cancha de Ekaterimburgo.

Márquez generaliza con el término "mediocres" a todo aquel que hizo mofa, meme, tweet, reporte noticioso, análisis o simplemente un chascarrillo, por la fortuna de que Corea del Sur finiquitó las esperanzas alemanas, y ahuyentó el peligro.

Márquez debe recordar que "el que generaliza, se descalifica y exonera", y al igual que Hernández, soslaya, lamentablemente, que en la amargura del 3-0, cabe la festividad consoladora de rendir tributo y agradecimiento a los futbolistas coreanos, que, dicho sea de paso, fueron recibidos de manera humillante en su país.

Contrastes pues: en Corea del Sur no se permite vanagloriarse por vencer a Alemania, porque no sana la herida de la eliminación; y en México se les trata como héroes porque sirven de catarsis para olvidarse de la abominación del 3-0 ante Suecia.

Getty Images

Ni Rafa Márquez ni Javier Hernández, ni otros seleccionados nacionales que se han inconformado de manera confidencial con algunos comunicadores, ninguno de ellos tenía porque desgastarse en esos mensajes de autocompasión.

¿De verdad Márquez cree que se les considera mediocres por la derrota ante Suecia? El 3-0, penoso, doloroso, no puede competir con la contundencia de no sólo vencer a Alemania, sino ofrecer 45 minutos brillantes ante los vigentes campeones del mundo y de la Confedereaciones.

¿Y de verdad Javier Hernández cree que se les considera "pendejos" por perder ante Suecia?

Curiosamente, cuando les conviene, los futbolistas argumentan que ni son los mejores cuando ganan, ni son los peores cuando pierden.

Y, ahora, mientras los aficionados se deleitan con el folklore tan mexicano de bailar un jarabe o un huapango sobre su propia tumba, son los mismos seleccionados, a través de sus aparentes líderes, Rafa y Chicharito, quienes se quejan de considerarse, a sí mismos, los peores porque perdieron ante Suecia.

Tal vez fueron celos: esperaban un apapacho y una felicitación, pero todas las atenciones fueron hacia los sudcoreanos.

Tal vez, el estar enclaustrados, el vivir entre cuatro paredes y la cancha de entrenamiento, los aísla de la realidad. A más de 48 horas después del descalabro ante Suecia, los aficionados mexicanos montan su caravana llena de ilusiones con rumbo a Samara

Rafa y Javier deben saber que ningún peregrino de sus propias fantasías, que se encuentra en Rusia, devoto del Tricolor, piensa que México ya perdió ante Brasil.

El fenómeno que implica una psicomotricidad anímica y espiritual, ese del "sí se puede", los lleva a esta jornada trasiega, porque creen que tras la exhibición ante Alemania, en verdad, ellos pueden.

¿Sabrán los seleccionados que hay fanáticos suyos que mal comen, mal duermen, viajan en tren, a veces no consiguen boleto, y hasta hay gente anciana que sufre para subir los escalones de los estadios?

Calificar y clasificar de "mediocres" a quienes festejan el triunfo de Corea del Sur, o pensar que sus seguidores les consideran que perdieron "por pendejos", es quemar pólvora en infiernitos.

Recordemos: en la Arena Ekaterimburgo no hubo abucheos, no hubo reclamos, aunque, ciertamente, no hubo ese éxtasis festivo como el alboroto que se armó tras vencer a Alemania y a Corea del Sur.

Si no hubo reproches, ¿a quiénes reprochan Márquez y Hernández, a nombre de todos en el Tri a través de sus epístolas mediáticas?

Es más, internamente, el aficionado debió agradecer esa dosis extra de estremecimientos, de angustia, de ansiedad, al olvidarse de bendecir a los de Ekaterimburgo, para implorar a todas las virgencitas para que el milagro ocurriera en Kazán.

Insisten ambos en que ya entendieron en qué se equivocaron y que pretenden solucionarlo ante Brasil. Ni falta hacía aclararlo. Ni por parte de ellos, ni por parte de otros jugadores que envían quejumbrosos mensajes directos a otros comunicadores. ¿Acaso no es su obligación?

Ahora, si estos boletinazos en redes sociales pretenden ayudar a la catarsis, a la autoexpiación de culpas, tiene todo su derecho. Tal vez, incluso, pueda ser un método de liberación que caiga en el librito de Imanol Ibarrondo.

No siempre estas reacciones son eficientes ni efectivas. Recordemos aquella cartita de Márquez, que balbuceó Héctor Moreno, y que le escribió un tundeteclas, por consejos de Decio de María y de Justino Compeán.

En realidad, el que tipos experimentados, con recorrido por torneos europeos, ganadores de varios de ellos, con un historial en las primeras ligas del mundo, parecen demasiado bobalicones, distrayéndose del momento en que están.

Aquí falla Ibarrondo: debe hacerlos entender que ellos son los protagonistas de su propia historia, y no pueden perder tiempo y esfuerzo en lamentaciones, simplemente porque el aficionado y los medios se subieron al carrusel festivo del "coreano, hermano, ya eres mexicano".

Porque, ojo, estos futbolistas profesionales, predestinados, privilegiados, y ciertamente porque lo merecen, tienen la oportunidad histórica de invitar a la fiesta y al orgullo a 130 millones de mexicanos, con ese quinto partido, algo que ya hicieron balompiés con ligas inferiores a la mexicana, como Costa Rica y Estados Unidos, y sin tanto lavatorio público de sus culpas, como lo han hecho Márquez y Chicharito.

Ellos, todos, tienen algo más importante que enfrentar, antes que el chacoteo festivo de su perímetro pasional, como a un tal Neymar, una tal Coutinho, un tal William, un tal Marcelo, etc...

Lamentable pues que se distraigan en murmullos inocuos, inofensivos, inocentes y juguetones, cuando el entorno los ampara para que sean dignos competidores ante Brasil...

Por eso, insisto: dónde quedó aquello, Javier, de #ImaginémonosCosasChingonas en lugar de andarse imaginando complots...

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EKATERIMBURGO - Brasil sigue jugando en pijama y con pantuflas. Se ha visto exigido, pero no apremiado en este Mundial Rusia 2018. Lo explicó antes Tite: "Pretendemos jugar la Final al tope". Caipiriñas, samba y sol. Como si fuera Ipanema.

Pero, ¿está sentenciado México ante este Brasil que ahora sí debe hacer combustión? Por el momentum de ambos, sí. Por otros tiempos y otros momentos, no.

Viñeta Rafa Ramos

La clave es simple para el Tri: jugar con la misma devoción, orden, confianza y compromiso que ante Alemania, advertiría a Brasil que el Mundial ya empezó. Con todo eso, pero sin Héctor Moreno.

Claro, ya la referencia de Alemania se envileció de desdén con su eliminación en el Mundial. Resulta que México no le ganó a La Alemania, sino a esa Alemania que sufrió ante Suecia y sucumbió humillada ante Corea del Sur.

Pero, México, en ese debut en la Copa del Mundo desconocía, contemplaba a Alemania como el resto del universo del futbol: el rival a vencer, el gran favorito.

En un sofisma perverso, si México venció a Alemania, y Alemania goleó 7-1 a Brasil hace cuatro años, entonces, México debe vapulear a Brasil. Lógica de abarrotero, claro.

México debe verse como que está en terapia intensiva. El daño que hizo Suecia no fue sólo en el marcador y en la vesícula biliar del Tri, hasta que Corea del Sur le liberó de sus tensiones.

Más allá de los estragos del paseo futbolístico a manos de Suecia, y del 3-0, que pudo haber sido otro 7-0, lo que recogió Juan Carlos Osorio en la cancha fueron las ruinas espirituales, futbolísticas, físicas y morales de su equipo.

Del coloso mundialista que emergió ante Alemania, en Ekaterimburgo echaron un guiñapo al baúl, agarraron camino a Moscú, y los vítores se siguieron escuchando sólo para Guillermo Ochoa. Debió ser un viaje largo, penoso. El fracaso se mastica como vidrio.

Mexico vs. Sweden (Guillermo Ochoa)
JORGE GUERRERO/AFP/Getty ImagesAnte Suecia, solo para Memo Ochoa se siguieron escuchando los vítores.

El cuerpo técnico debió empezar a trabajar en todo esto el mismo miércoles. No es fácil enmendar o remendar, aunque sea fácil parchar. A Osorio y al Tri no le conviene parcharse. A México le conviene reconstruirse.

Ante Suecia, se vieron jugadores que salieron con pesadillas, como Edson Álvarez, con un rictus de llanto desenfrenado, acorde, sin duda a su lamentable rendimiento, del cual bien puede culpar a su entrenador, pues ya se había visto patético ante Corea del Sur.

En su caso, necesita una terapia extrema, de resucitación absoluta. Ya no pasa por lo futbolístico solamente, pasa por la amenaza acechante: Neymar y apenas detrás de él, Marcelo.

Y aunque la arenga mediática y oportunista de Chicharito Hernández se hizo añicos (#ImaginémonosCosasChingonasCarajo) ante Suecia, la realidad al final es que es un clan, y que Edson no va a jugar solo ante estos brasileños que saldrán del letargo que los arrulló en la fase de grupos.

Por eso, México deberá repasar las directrices estrictas que mostró ante Alemania, ajustadas a las amenazas y las grietas que pueda tener Brasil. Porque al final, se gana con futbol y se pierde sin futbol, como ante Suecia.

Y después encontrar la Panacea. Esa que debe suministrar Juan Carlos Osorio, pero que no puede, no sabe, ni debe, hacerlo a solas. Y aunque las terapias grupales, colectivas, suelen ser de doble filo, en tiempos de crisis, son determinantes: o son el tiro de gracia o son el momento de resurrección.

Brasil seguramente repasó el juego ante Alemania y ante Suecia. Ya sabe qué no debe hacer y qué si debe hacer, aunque no juegue ni como alemanes ni como suecos.

Luego de vivir su peor actuación en fase de grupos desde Argentina 78, la selección mexicana vive su momento más frágil, más complejo, más desamparado.

¿Qué al jugador mexicano le sublima la camiseta pentacampeona del mundo? Pues sería el momento más de vivirlo que de contarlo, de otra manera...

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México pierde pero avanza

EKATERIMBURGO -- ¿Y ahora qué? ¿Y ahora para qué? ¿Y ahora con qué y con quiénes? La selección mexicana fue sacudida violentamente por Suecia: 3-0.

Súbitamente, tras la exhibición de México ante Suecia, la frase ¿matona? de Javier Hernández se convirtió en una frase impresa en papel y oculta dentro del vientre de una galletita china de la fortuna: "¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!".

¿Fue ante Suecia el peor partido de México en una fase de grupos en un Mundial desde Argentina 78? Sin duda. Notable ante Alemania, eficiente ante Corea del Sur, pero avasallado por Suecia.

Tal vez este papelón es sólo comparable con los desatinos del Tri de Ricardo Lavolpe en el Mundial de Alemania. Esa vez, México clasificó igual, por la misericordia de la aritmética, aunque con menos puntos: sólo cuatro.

En la conferencia de prensa, Osorio dejó una estela de preocupación. Casi calificó de penosa pero respetable la forma de jugar de Suecia a pregunta de un reportero de ese país. Éste se asombró, pero sonrió con sarcasmo: "Más vergonzoso debe ser perder 3-0".

Y en esa crisis de autocrítica, Osorio puntualizó que México no tiene deudas con nadie por estar en Octavos de Final, porque "le ganamos a Alemania y a Corea del Sur".

Mexico vs. Sweden (Javier Hernandez )
Carlos Cuin/Jam Media/Getty Images

Se perdió del espectáculo fascinante de cómo en los diez minutos finales, los mexicanos se olvidaron del juego entre México y Suecia, para revisar en sus celulares el desenlace de Alemania contra Corea del Sur.

Y seguramente Osorio no escuchó a 30 mil mexicanos cantar "Coreeeea, Coreeeea, Coreeeea", porque era la forma, inútil de empujar a los asiáticos, pero noble, al final, de agradecerles que le regalaran al Tri el pasaporte a Octavos de Final.

"No estoy de acuerdo". "Está usted equivocado". Esos los estribillos de Osorio ante las interrogantes sobre qué había causado el desplome ante Suecia, de aquel equipo con personalidad ante teutones y coreanos.

Ciertamente Osorio llegó a la conferencia de prensa sin haber estado preparado para ella. Llegó caliente de resultado, de derrota, de decepción, de preocupación, de incertidumbre... y sin tiempo para cavilar del tsunami sueco que devastó las huestes timoratas, esta vez, del Tri.

Aunque confesó su pecado al plantear el partido "por ser purista en el futbol", asegura que hay una lección, aunque, supuestamente, ante Gales, Dinamarca y Escocia, pretendió hacer ensayos para encarar a Alemania y a Suecia, y no llevarse sorpresas. "Espero demostrar en el futuro que aprendí de esta lección".

La realidad es que, en su papel, más allá de lamentos y pretender que no pasó nada, cuando recibe un 3-0, y bien pudieron ser varios más, pero afortunadamente estaba ahí, otra vez, Guillermo Ochoa, sólo queda confrontar la fase siguiente.

Porque preocupaciones tiene por delante. Debe poner de pie a un equipo fatuo, arrogante, tras vencer a Alemania y Corea del Sur, para desmoronarse en todos sentidos ante Suecia, con escasa capacidad de respuesta.

1.- Para empezar, ante Suecia presentó a su mejor alineación posible. A los que considera "influyentes". No tiene mejor opción que lo que paró en la cancha.

2.- Las pruebas médicas, a las que siempre ha hecho referencia y se ha apegado, deberán revelarle quién o quiénes están al 100 por ciento para Octavos de Final. ¿Cambiará de opinión?

3.- México nunca fue un oponente serio para Suecia. El más cercano al gol fue Carlos Vela y falló las que siempre mete, claro, en la MLS. La cantidad de llegadas, que siempre presume Osorio, esta vez no aparecieron.

4.- "Jugar el juego por el juego". Esa dinámica de Osorio que se hizo evidente ante Alemania, se redujo ante Corea del Sur y desapareció ante Suecia, necesitan recuperarla los jugadores, e imbuírselas de nuevo el cuerpo técnico. Sí, el equipo dejó de, en término de Chicharito, imaginarse muchas cosas.

5.- Las equivocaciones son entendibles. Los pecados son tolerables. El error juega siempre. Si Osorio se equivocó al plantear el partido ante Suecia, como lo aceptó públicamente, deberá entender que pretender, si él lo cree así, ser purista, ante otros impuros, puede ser un acto suicida.

Queda claro que nada ha cambiado para México, aunque todo ha cambiado en su escenario en esta Copa del Mundo.

¿Qué tan complicado será rescatar a la versión mexicana que se vio ante Alemania y Corea del Sur? Eso sólo lo sabe Osorio, su cuerpo técnico y los jugadores.

A menos claro, que aquel Tri de aquella noche del 17 de junio haya sido un espejismo contra la realidad devaluada de una selección de Alemania, que en un bochorno histórico, como campeona vigente, quedó eliminada en la fase de grupos.

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EKATERIMBURGO -- En los últimos días, Javier Hernández a secas, porque parece haber renunciado en redes sociales al legado bautismal y sanguíneo de "Chicharito", entregó dos machetes a la afición mexicana: uno para imaginar y otro para no dejar de hacerlo.

Desesperado, con ojos desorbitados, como si tuviera un corto circuito entre la lengua y -citando a Juan Carlos Osorio-, su cerebro reptiliano, a "Chicharito" se le cae la máscara del "very nice" y suelta su genuino "very noisy" ante David Faitelson en ESPN.

"¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!" y en el rostro de Hernández hay un alivio. Era el parto de su conciencia. La emancipación de su sinceridad.

No sólo dijo lo que quería decir sino cómo lo quería decir y dónde lo quería decir. La ecuación perfecta de un mensaje.

La segunda bayoneta para que la afición mexicana embista los payasos aterradores de sus cíclicas pesadillas mundialistas fue el gol ante Corea del Sur ("Imagínate que ya no tengas que imaginarte").

Getty Images/Clive MasonJavier "Chicharito" Hernández ha impactado en la mentalidad de la Selección Nacional de México y en la de los aficionados del país.

Y el gol despedazó cualquier muro: de imaginar a alucinar.

Los recatados sueños en blanco y negro ahora tenían tonos pasteles, hasta ese rosa mexicano, evolución bugambilia que aparece en todos los ornatos del folklore mexicano, desde las kermeses hasta los obituarios festivos del 2 de noviembre.

¿Hay alucinógeno más poderoso que un gol mundialista? Es la potestad para continuar en el desmadre vertiginoso de la utopía. Ese ensueño que comenzó cuando el mismo Hernández le dio aquél balón a "Chucky" Lozano ante Alemania.

Vamos, ambos machetes entregados por el ex "Chicharito", en la febril concepción de ambos momentos, implica el mensaje: imagínate que ya no tengas que imaginarte cosas chingonas.

"¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!", exclama Javier Hernández. Y lo dijo en su idioma genuino, con todos esos genes paternos que crecieron en ese barrio bravo y casi segregado de Polanquito, donde su padre tuvo los primeros escarceos con la pelota, sin imaginarse, ni aún en el acto más inconsciente, esas cosas que hoy su hijo llama chingonas.

En lo personal, defiendo el candor del término. Es el mellizo bueno del alumbramiento de la palabra prohibida.

Precisemos: chingón y/o chingona no es insulto, no es un ataque ofensivo, ni siquiera despectivo. Es el lado bueno de la fuerza de una palabra, de un verbo y en México, hasta de una forma de vida que oscila entre la divinidad y el cochambre, entre la exaltación y la humillación, entre el amor al éxito y el amor al fracaso.

Por eso, insisto, "chingona" no es una palabra que deba vetarse, porque no es una vejación, menos ahora que se ha convertido en un estribillo de guerra que ha sido exaltado a la fama como el himno de esa tierra etérea, peregrina y cuatrienal de los mexicanos en la fiesta ajena de los mundiales.

Claro, todo sin excesos.

No significa que por ser el nuevo evangelio del mundo populachero del balompié, según San Chicha, debe convertirse en el maná futbolero. Aunque en la intimidad del juego, se sabe, todo se vale.

Pero, ¿sonaría mal que el maestro, en lugar de una aburrida A+ calificara los exámenes con una "Ch+", de eso que dice Javier Hernández?

En el mundo surrealista del mexicano, más que un pomadoso diploma en latín, preferiría titularse con un "es usted el más chingón de los plomeros".

Es más, que la FIFA entregue a partir de hoy el "MChP" en lugar del MVP y que en la Final, Infantino no plagie el discurso desde la época de Joao Havelange: "Este ha sido el mejor mundial de la historia".

Cierto, sonará raro en inglés, francés o ruso, pero Infantino puede declarar el de 2018 "el mundial más -usted ya sabe- de la historia".

Recuperando el tema de la doble ofrenda del "Chicharito", él mismo lo convirtió en una especie de cofradía o de hermandad en la conferencia de prensa del martes.

"Lo mejor (de imaginar cosas así) es conseguirlas con gente chingona", afirmó, e incluyó al plantel, al cuerpo técnico y al staff, aunque, a menos que este reportero haya escuchado mal -o demasiado bien- parece que excluyó de la condecoración a los directivos.

Insisto, Javier Hernández, finalmente, ha pasado de la hipocresía del "very nice" al "very noisy".

Ayer, su verborragia casi incomodó a Juan Carlos Osorio, mientras el jugador seguía en el tobogán festivo y, a veces rebuscado, de su homilía.

Pero, sin duda, hace falta ya que el seleccionado mexicano salga de esa apoplejía anímica y de personalidad en la que elige vivir, renunciando, en esa comodidad, a la licencia inherente de líder que le confiere ser un predestinado.

Y al final, ante Suecia, quedará claro el valor del mensaje implícito en la ocurrencia de Javier Hernández, ese, el de "Imagínate que ya no tengas que imaginarte", porque entonces el barro de la creación, también le pertenecería ya al futbolista y al aficionado mexicano.

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Viñeta Rafa Ramos

EKATERIMBURGO -- En Eneida, en el año 19 A.C., Virgilio publicaba: "La única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna".

Inmejorable diagnóstico para la Copa del Mundo Rusia 2018. Gesta y justa en la que los insalvables, hacen peligrar la salvación de los favoritos.

Porque Alemania sufre, con todo y sus honores y blasones de campeón mundial y de la Confederaciones, y hoy sobrevive porque la bazuka de Kroos evitó otro Día D para la armada alemana.

Y porque Argentina sufre, mientras el mejor futbolista del mundo se refugia como armadillo, hasta en la arenga suprema del atleta: su himno nacional. Messi se consume de pánico interno. El miedo a cargar con el miedo de 30 millones de temblorosos.

Y porque España sufre, tratando de jugar sin Lopetegui a lo Lopetegui, y con un exitoso hombre de escritorio, como Hierro, tratando de explicar con balances y hojas contables, la estrategia para no sucumbir sin tener una estrategia.

Y porque Portugal sufre, tratando de repetir la hazaña de la Eurocopa, ganando con lo justo y hasta veces de la mano de lo injusto, pero cobijado por el lugarteniente Cristiano Ronaldo. Portugal celebra a lo grande, un paso pequeño que contrasta con su amenazante llegada.

Y porque Brasil sufre, innecesariamente, porque se conforma con espantar al vecindario y después quiere juguetear, para convivir con la angustia.

Los favoritos en el papel, tienen hoy una entereza de papel en la cancha. España y Portugal se clasifican, pero dejando la duda sobre si manipularon el juego, si evitaron riesgos, o simplemente es su realidad, porque irónicamente, el enfrentamiento entre ellos fue como la gema del Mundial, pero después la engarzaron en cobre.

Ciertamente, cuando los poderosos se ven zarandeados irrespetuosamente, y quedan expuestos de manera indecorosa, como Alemania ante México o como Argentina en sus dos compromisos, la competencia estremece esa devoción materna por acurrucar al más débil.

Y ciertamente, en todos los equipos, a notables jugadores, deberá agregarles solidez gremial el paso de los juegos y de los entrenamientos. O al menos debería ocurrir, pero es tan dramáticamente frágil su oportunidad, que ya sólo disponen del desenlace histérico de los 90 minutos.

Bajo esos escenarios, se da el asalto de los polizontes. De los que se esperaba apenas que ejercieran su condición de chambelanes, como invitados al banquete por cuestión de cupos y no de pujantes antecedentes.

Por eso, el cierre de esta última jornada de la fase de grupos, con tambores de tragedia, pone a bailar a varios grupos.

México caminará pomposo por la forma en que superó a Alemania 45 minutos, y también la forma en que controló el juego ante Corea del Sur, pero si no es capaz de vencer o empatar a Suecia, su futuro quedaría prendido de aritméticas ajenas.

Lo cierto es que hoy, los animadores de la Final en Brasil 2018, tienen ilusiones abiertas de clasificar, pero Argentina más que preocuparse por Nigeria, se preocupa por saber si Messi sigue mirando el Mundial por el ojo de la cerradura, sin atreverse a participar.

Hoy, entonces, aplicando la reflexión de Virgilio, "la única salvación para los vencidos sigue siendo no esperar salvación alguna".

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Viñeta Rafa Ramos

ROSTOV ON DON -- En cancha y fuera de ella, había motivos para dudar entonces, como hay motivos para creer hoy.

Soslayando el 7-0, el 4-1 y el descalabro ante Jamaica, llegó un momento en que México perdió la brújula: jugaba mal, jugaba feo... y a veces, ni jugaba.

Había, hubo, insisto, motivos para dudar, así como hoy, los hay para creer.

Y resulta que hoy, ya en pleno mundial, las cartas ocultas de Juan Carlos "El Tahúr" Osorio, eran, finalmente, cartas marcadas. Fascinante.

Y mientras, las dudas germinaban, generalizando escepticismo e incertidumbre en todos, especialmente con los juegos finales ante Gales, Escocia y Dinamarca.

Claro, suspicacia en todos, excepto, por supuesto, en los sabihondos advenedizos que con la velocidad del oportunismo, hoy aseguran que ya sabían que las notables exposiciones ante Alemania y Corea del Sur, ya las veían venir.

Esas pitonisas chaqueteras gozan, siempre, de la cabal salud de las palomas: siempre vuelan donde hay pan. Ser arribista es la supervivencia de los camaleones.

Y así, en un escenario en el que ya Juan Carlos Osorio, en dos conferencias de prensa consecutivas, ha sacudido el pañuelo blanco de hasta nunca jamás, como adioses inconfundibles, el juicio precipitad iba a terminar yéndose, como las bestias, de hocico.

Getty ImagesJuan Carlos Osorio ha demostrado que sus rotaciones eran adecuadas: México ha ganado sus dos partidos del Mundial, ante Alemania y Corea.

En estos días, se desnudan detalles de logística, de trabajo desconocido o en apariencia irrelevante, como parte de una estrategia del cuerpo técnico, más de ocultamiento que de ocultismo. Y se siente como tomadura de pelo, claro en los que aplique esta exclamación.

Juan Carlos Osorio ha hablado del "médico del sueño", como un agregado del plan maestro, en un staff de casi 60 personas, en las que aparentemente hay labores necesarias.

En artículo aparte, se hace referencia a otra de las pistas que desliza Osorio: el proceso regenerativo de los jugadores en el mismo vuelo de dos horas de Rostov a Moscú, aplicando el procedimiento de Australia, después del juego de ida en el repechaje ante Honduras.

Los especialistas australianos explican en un reportaje con ABC que si esa estrategia les daba el uno por ciento de ventaja sobre el adversario, valía la inversión hecha por 1.25 mdd.

Y tras el médico del sueño y este recurso regenerativo, se sabe ahora que Imanol Ibarrondo no había fracasado, como era de suponerse, insisto, porque había motivos para dudar, así como hoy, los hay para creer.

Falta aún discernir si ese razonamiento explosivo de "imaginémonos cosas chingonas" de Chicharito con David Faitelson es de su propia cuña, o como lo deja entrever el mismo Ibarrondo en su cuenta de Twitter, él mismo mexicanizó sus arengas.

Por ejemplo, aquel tema ya expuesto del secreto del juego, de jugar por el jugo, charlado con Juan Carlos Osorio, lo refresca Javier Hernández en otro mensaje en redes sociales.

Evidentemente la culturización del competidor en el jugador mexicano, parece haber llegado al clímax.

Y mientras, de manera saludable, porque, hoy, es entendible haber mantenido todo eso confidencialmente, resulta que Guillermo Ochoa no mentía cuando uno pensaba que era un discurso bobalicón: "Lo que pasa es que no queremos mostrarle las armas al enemigo, no queremos darles pistas a nuestros rivales".

Por eso, insisto, saludablemente, Juan Carlos Osorio timó a todo México en un proceso largo de preparación, de ir sumando desde logísticas complejas hasta acumular información simplona. Todo suma.

Por ello, lo que parecía un bluf, un amague, de novato y parlanchín jugador de Póker, resultó contundentemente cierto: desde hace seis meses, Osorio tenía la ratonera lista para cazar al gato alemán.

Y cuando se sentó, sin explicarlo detalladamente, con Guus Hiddink, para que le relatara esa semilla de la evolución y sello del futbol coreano, Osorio empezó a conocer los trucos del cuerpo técnico adversario.

Osorio hasta se gastó una broma, tras la victoria: "Ustedes -dijo a un reportero--, se cambian las camisetas para que no los identifiquemos... nosotros no hacemos eso".

Y deja en claro que en ese intento de mantener coloquialmente la armonía familiar del grupo, juega a la Ruleta Rusa. Quiere que todos se sienten a la mesa a comer.

Prueba de ello el gol de Corea del Sur: con tres años menos, Rafa Márquez no pierde la distancia, ni la velocidad, ni permite que el coreano que se planta de poste, lo contenga, para dejar terreno limpio al cañonazo de Son.

Ahora que el Mundial está en curso, y el Houdini colombiano saca los trucos de la chistera, quedan aún más detalles por conocer.

Mientras tanto, bienintencionadamente, pero Juan Carlos Osorio timó a todo México, pero, qué bien se siente.

Y así, del escenario voluble del "fuera Osorio" en Pasadena y en el Azteca, al "eeeeel profe Osoooooorio", del juego ante Corea.

Claro, aún México no ha ganado el pase a Octavos de Final. Tiene el trámite riesgoso ante Suecia, pero, en términos de García Márquez, lo importante será vivir para contarlo.

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ROSTOV ON DON -- Argentina agoniza. 0-3, escribió con impecable caligrafía Croacia en su Acta de Defunción anticipada. ¿Causal de muerte? "No aparece Lionel Messi".

No se lee, por ningún lado, tras la preventiva autopsia, el acuse incriminatorio de los otros 22. Ni del cuerpo técnico. Curioso: resulta que Argentina fenece de su único anticuerpo visible contra el cáncer.

Jorge Sampaoli se burla: "Aún hay esperanza", dice, bajo el frugal horizonte de combinaciones piadosas. ¿Cuándo Argentina necesitó de voluble caridad?

"Lionel Messi está deprimido", se filtró antes del Apocalipsis ante Croacia. Irónico que mientras 7 mil millones de personas encuentran el Mundial como el mejor antidepresivo, la presunta divinidad de Rusia 2018, se deprima porque debe ser su protagonista.

Lionel Messi falla el penalti ante Islandia. Las imágenes relatan abandono. No hay palabras solidarias de parte de sus diez cortesanos. El capitán se ha quedado sin barco... y sin tripulación.

La señora madre de Messi implora que le quiten de sus hombros el tonelaje emocional de 30 millones de argentinos... y de un centenar de millones de fans madridistas que le clavan agujas a su muñeco vudú.

Y al hombre que renunció una vez a la albiceleste, la etiqueta de "Pecho Frío" se le tatúa como indeleble código de barras. Un hincha despliega una rústica manta: "Prefiero perder contigo que vivir sin ti". El adulterio de la catástrofe.

Y la crueldad tiene un recurso. Y un nombre: Cristiano Ronaldo. El aspirante a otro Balón de Oro enfila la proa de Portugal, porque su Némesis, es, también, el Némesis de Argentina.

Médicos, y hasta el dentista de Messi, buscan actas absolutorias con diagnósticos neurológicos en este tipo con el instinto de guerra mejor desarrollado del universo. Messi no razona, no piensa, inventa.

Pero lo hace sólo en la comodidad uterina del Barcelona, donde se convierte en el justiciero feliz. Ahí, el Flautista se inventa su propio Hamelín.

¿Con Argentina? Ahí, le piden que sea el masculinamente serio Leónidas, que hace de matar y morir, un placer clandestinamente burocrático, cuando lo suyo, lo del otro Leo, Messi, es jugar ligero, vivir ligero, como el futbol debe ser para él. Un lúdico Dragon Ball sin patrioterismos a cuestas.

Los hinchas lloriquean: "Dejamos a nuestros hijos, nuestras familias (en Argentina) y (la albiceleste) no nos da nada". ¿Cuándo pasó a ser un equipo de futbol más importante que un hijo? Baratija de chantaje. Lionel dejó a Messi en Barcelona, y no gime, aún, por él.

Cierto: ha habido genios que definieron campeonatos del mundo rodeados de jugadores menos calificados que acompañan a Messi: Pelé, Maradona, y agreguemos hasta el Garrincha en Chile 62.

Queda claro: no todos los Titanic se hicieron para todos los lomos, para todas las espaldas. Los guerreros se reclutan, los almirantes son predestinados. Lionel no es de ellos.

A esperar si los tahúres del juego en Rusia 2018 rescatan esa mariposa ilusionada de Sampaoli en medio del tsunami, esa llamada de "no todo está perdido".

Si no, afortunadamente para el futbol, el Mario Bros del futbol regresará a la estepa privilegiada de la Liga de España, donde lo aguardan el Logroñés, el Alcorcón, el Eibar, y acaso sólo deberá apretar los dientes, por 90 minutos, por 90 suspiros, ante las incursiones de los equipos de Madrid.

Volverá entonces a la comodidad del ermitaño en el Paraíso. Lionel Messi se despojará de la ostentosa armadura albiceleste y se pondrá las ligeras galas del recreo: pijama y pantuflas azulgranas.

Para él, ya debería entenderse, su vida es la libertad del futbol, pero el futbol no es la esclavitud de su vida.

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MOSCÚ -- Puede ser una tertulia desenfrenada de los promotores. O puede ser un desenfrenado glamour por reclutar a los verdugos de Alemania.

O, claro, puede ser, que ver a Alemania vencida, alcanzó para colocar en el aparador de los colosos a los jugadores mexicanos.

1.- Guillermo Ochoa al Nápoles. Pepe Reyna iría al Milan, porque Donnaruma empaca. Y el arquero mexicano, con nueve atajadas con insinuación de gol, dejó como eunucos a los alemanes.

2.- Héctor Herrera al Real Madrid, según Sancadilla. ¿En qué se basa esta versión que hace cosquillas al más adusto? El Zorrillo fue dirigido por Lopetegui en el Porto, y jugó al lado de Casemiro. Luka Modric tiene ofertas del futbol inglés.

3.- Chucky Lozano a la Juve o al Barcelona, cuchichean en la desesperación de inquietar el mercado europeo, mientras el PSV Eindhoven saca el ábaco de cálculos estratosféricos.

4.- Miguel Layún al Milan. Aseguran medios en Italia que si el Sevilla, en el que no ha tenido continuidad el versátil mexicano, entonces el club italiano soltaría los dineros.

Sería muy fácil recurrir a esa expresión tan viral de Javier Hernández en charla con David Faitelson: "Hay que soñar cosas chingonas... ¿por qué no?".

A final de cuentas en esa constelación etérea que reclama Chicharito, encaja perfectamente la percepción de la victoria de México sobre Alemania en el debut de ambos en esta Copa del Mundo Rusia 2018.

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AP ImagesGuillermo Ochoa subió sus acciones en Europa con el triunfo de México sobre Alemania

¿Bastaron 45 minutos de control mexicano y descontrol alemán, en una pureza futbolística que salvo la patada de Chucky a Kroos, pudo haber sido un juego de la Liga del Vaticano, donde el balón y el futbol fueron prioridad?

¿Bastaron esos 45 minutos para que Lozano, Herrera y Layún multiplicaran bonos e interés en el complicadísimo mercado europeo?

¿Y bastaron esos segundos 45 minutos de resistencia espartana con cabriolas dramáticas de Guillermo Ochoa para que se reinstale en esa admiración que ya despertó en Brasil 2014?

Lo sabe usted, y lo hemos insistido: un hábil representante de jugadores aprovecha jornadas apoteósicas como estas del Tri ante Alemania para repartir volantes cibernéticos a través de WhatsApp, con el agregado de imágenes y videos consumibles al instante, para tratar de conseguir un mejor contrato para su representado, y un bono poderoso para su propio fondo de retiro.

Sin embargo, es también inobjetable que el rendimiento de Héctor Herrera fue sobresaliente, y precisamente ante la mejor media cancha del futbol mundial, y en una posición además que terminó siendo un híbrido entre la que no le gusta y la que lo obsesiona.

Por eso, a pesar de que el enjambre de rumores involucra a equipos importantes de las ligas importantes, y que parecen buscapiés descabellados, tal vez, en este escenario de incredulidades, el único cuerdo de todos sea Chicharito y esa frase expresada de manera tan melodramática: "Hay que soñar cosas chingonas".

Sí, es cierto, el riesgo, es que el despertar puede ser aún más cruento.

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Las Viudas de Luzhniki...

FECHA
20/06
2018
por Rafael Ramos Villagrana

MOSCÚ -- Un ejercicio conjunto. Porque Usted fue parte del genocidio neuronal antes del México 1-0 Alemania.

Hagamos un recuento de Las Viudas de Luzhnikí. Murieron en la cancha sin haber llegado siquiera a Moscú.

Viñeta Rafa Ramos

¿Los recuerda? 'Gallito' Vázquez, Rodolfo Pizarro, Elías Hernández, Jesús Molina, Oswaldo Alanís, y por las preferencias de Osorio, hasta los mismos Diego Reyes y Néstor Araujo.

Tras jornadas exhaustivas de desgarramiento de vestiduras, hoy son apenas unas cruces en el camino de la selección mexicana hacia el Mundial Rusia 2018.

¿Hicieron falta? ¿Hacen falta? ¿Harán falta? Seguramente quedarán reminiscencias de supuesta injusticia en los aficionados de los equipos involucrados. Porque, evidentemente, calidad hay en todos ellos.

A falta de algunas de esas piezas, Juan Carlos Osorio decidió cambiar el rompecabezas. Y las grandes ausencias desencadenaron en eficientes presencias.

Había un reclamo incisivo por la ausencia de un mediocampista de contención, especialmente porque de manera generalizada la inamovible presencia de Diego Reyes generaba ansiedad. Sus apariciones con el Tri han ido ligadas a la angustia galopante.

Más allá del oficio de jugadores como 'Gallito' Vázquez, Jesús Molina, e incluso el descollaste y manoseado Jonathan González, Diego Reyes ha venido acumulando actuaciones deficitarias con el Tri.

Sin embargo, curiosamente, Osorio consiguió algo que no pudo el mismo Miguel Herrera, quien claudicó con Héctor Herrera para tratar de convencerlo de que respondiera como medio de contención.

Osorio logró reclutar a Herrera en esa posición, y el armado, complementado con Layún, Guardado, más el aporte generoso de Vela, terminó por apaciguar a una de las aparentes histerias en la contemplación del equipo convocado por Osorio.

Cierto: Alemania fue apenas el primer examen. Haberlo aprobado de manera sobresaliente seguramente hasta propagó amnesia en el reclamo de las convocatorias de los Hernández, los Vázquez, los Pizarros, los Molinas, etcétera.

Getty ImagesRodolfo Pizarro es parte de ese grupo de figuras que quedó por el camino hacia Rusia

Cierto: con dos juegos por delante, aún hay que esperar los riesgos de juegos intensos, rudos, bajo el estilo de Corea del Sur y Suecia, y más allá de eventuales lastimaduras, los mismos roces pueden generar tarjetas amarillas.

Y ciertamente, más allá del contexto en ese descontento del descarte hecho por el entrenador, lo cierto es que todos esos futbolistas tienen y tendrán cualidades sobresalientes y con el derecho para haber sido tomados en cuenta.

Sin embargo, las declaraciones del entrenador posteriores a la victoria sobre Alemania, reflejan, o permiten sospechar que si algunos de esos futbolistas, no en los casos de Reyes y Araujo, quedaron fuera, se debió a que no respetaban ese máximo de Osorio, de preferir a los que "tienen más hambre de gloria que hambre de éxito financiero".

Y la disciplina puntual de lo que se debe hacer en la cancha, aún contra el paladar del mismo futbolista, se confirma en los casos de Herrera y de Vela.

Entonces algunas de Las Viudas de Luzhniki, tal vez, también, aprendieron una lección a la distancia.

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Viñeta Rafa Ramos
MOSCÚ -- La FIFA se frota las manos. México se muerde las uñas. El grito de "eeeeeeh...", serpenteó en el Estadio Luzhnikí de Moscú.

Es hoy un punto de conflicto entre FIFA y el Comité Organizador de Rusia 2018. Los tiempos de alegatos y explicaciones caducaron.

México quedó afónico en la mesa de apelaciones, ante el tribunal, mientras en la tribuna el canto sigue siendo poderoso.

Y ocurrió en el Luzhnikí como una urgente terapia colectiva. No fue inmediato. Fue catártico. Perdió su usanza folklórica para convertirse en un acto de sanación.

Fue, en su momento, afianzarse a un recurso para columpiar su angustia, porque en la cancha México mandaba, pero no consumaba ahí, en el marcador, esa esclavitud sobre Alemania.

Getty Images

Hoy, la FMF tiene un nuevo y poderoso recurso para tratar de concientizar a algo irrazonable, como es la turba, que sólo necesita una voz, o dos, o tres, para hacer del tendido un orfeón.

Es evidente que México goza de cierta inmunidad. La muchedumbre itinerante que, cantaría Guadalupe Trigo, "viste la noche de charro y se pone al cantarle al amor", en este Moscú, en el que las rusas se convierten ya en activistas de la mexicana alegría, ha llegado cargado de rublos que desperdiga en los negocios con singular despilfarro.

Pero, la FMF tiene en sus manos la posibilidad de una nueva campaña: el triunfo de México sobre Alemania. Las hazañas, las proezas, tienen esa liquidez anímica que puede comprar voluntades.

Por primera vez, la selección mexicana ha rebasado las expectativas, tan efímeras como puedan ser, de sus propios seguidores.

Hoy, el Tri, es dueño de la impulsividad de su afición. Vamos, en términos del mismo Juan Carlos Osorio, hoy el Tri puede ser el Freud del cerebro reptiliano de sus seguidores.

Y si México, su selección, pudo con Alemania, ¿acaso no pueden ellos con la explosión tan aburrida, como ofensiva de su alarido, que la FIFA considera homofóbico, especial e irónicamente en uno de los países más homofóbicos del mundo?

Cierto, suena a chantaje, aunque en la legitimidad del trueque emocional: "yo puedo, tú puedes; yo debo, tú debes; yo quiero... ¿tú quieres?".

Bajo ese escenario, en ese momentum especial de veneración a sus jugadores, ellos mismos pueden ser quienes retomen la moneda de canje.

Ciertamente, la FIFA y el Comité Organizador están acercando a una situación extrema. Las multas no dañan a nadie. La FMF es una de las federaciones más ricas del mundo por esos 130 millones de feligreses cautivos dispuestos a depositar su óbolo en el cepo.

Cierto: parece difícil pensar que la FIFA y el Comité Organizador Rusia 2018 se atrevieran a una sanción deportiva contra México. Primero debería llegar la amonestación, la amenaza, pero parece que están siendo orillados a ello.

Por eso, en este instante en el que tiene a los mejores oradores, los Demóstenes de la gloria oportunista, el mensaje de los jugadores puede ser mejor escuchado que nunca.

Esa, la promesa flotante, intangible del Quinto Partido, es la mejor moneda para comprar voluntades...

Y si estoy equivocado, venga, aguanto el grito... el que sea...

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