LOS ÁNGELES -- Procesión llorosa con el alma encadenada al flagelo del hubiera. Cortejo rojiblanco del genocidio imaginario en Chivas. Carnaval de plañideras.

"Si hubiera seguido Matías (Almeyda)... ora pro nobis". "Si se hubiera quedado Rodolfo Pizarro... ora pro nobis". "Si hubieran retenido a Rodolfo Cota... ora pro nobis". "Si hubieran asegurado a Oswaldo Alanís... ora pro nobis".

Viñeta Rafa Ramos

Hoy, la romería del fatalismo, perpleja, paralizada, no encuentra el camino del arrepentimiento, frente a los números de José Saturnino Cardozo: 12 de los últimos 15 puntos posibles.

Y los idos, los añorados, los objetos del desencanto... ¿qué ha sido de ellos? Deambulan...

1.-- Matías Almeyda repartiendo currículums a diestra y siniestra, sin que logre pepenar un contrato, tras las calumnias del Pelagatos 2.0 (AKA, según Ricardo Peláez, José Luis Higuera), para exterminarlo en la lista de candidatos al Tri.

2.- Escandalizado, incrédulo, Monterrey se pregunta cuándo va a llegar Rodolfo Pizarro a Rayados. Los casi 20 millones de dólares invertidos, producen menos que nopales en Alaska.

3.-- Rodolfo Cota se embadurna de errores y se traga un gol una jornada sí y otra también, lejos de la consistencia en Chivas.

4.- Tras perderse el Mundial, la fantasía europea de Oswaldo Alanís se reduce. Creyó que estaría en la pasarela de Miss Universo, y termina en la Feria de las Flores de Tinguindín.

Y mientras tanto, Chivas y Cardozo están a un escalón de la zona de Liguilla. Golea a Rayados el fin de semana, pero aún en las capillitas ardientes del aficionado de Chivas, hay más ofrendas por los idos, que por los vivos.

Habrá quien diga que Almeyda dejó la mesa puesta para Cardozo. Pero ciertamente le hurtaron tres patas, antes de la mudanza.

Tras un calamitoso inicio, al menos, hoy, el Guadalajara olisquea la Liguilla, lejos, por ejemplo, del cierre de torneo de Almeyda, con cuatro derrotas en el Clausura 2018.

Cierto: Cardozo no ha ganado nada aún. Hoy, la Liguilla es una posibilidad, pero queda medio torneo para tratar de consumar el boleto.

¿Tiene equipo para ser protagonista de la Liguilla? Difícilmente, pero, se ha visto, de repente, sin pisar cancha, la nación rojiblanca reverbera milagros.

¿Los novatos? No son hechura de Almeyda, son continuación de un trabajo en la organización del Rebaño. Este fin de semana, Cardozo acercó a la madurez a Beltrán y a Cervantes e irá trabajando con los Macías y los Godínez, etc.

Imago 7José Cardozo, entrenador de Chivas, da indicaciones durante un entrenamiento en Verde Valle.

Lo que no puede hacer Cardozo es rejuvenecer las osamentas de futbolistas de articulaciones momificadas, ni tampoco desatarantar a cabecitas bobaliconas, como ha pasado con los porteros y con los diferentes zagueros.

Errores de la zona defensiva de Chivas han propiciado tres derrotas, nueve puntos, que marcan una diferencia enorme en un torneo de medianía competitiva, como el de la Liga MX, donde cualquiera puede meterse, en cualquier momento, a la Liguilla.

Pero, hoy reaparece el mejor Conejo Brizuela y hasta La Chofis sorprende. Zaldívar evoluciona, y sólo puede arruinar el trabajo de Cardozo, el capricho centavero de la directiva por poner a Pulido, que ya lo hemos dicho, es un freno de mano en el vértigo del Rebaño.

A lo mejor tengo mala memoria, pero, Cardozo ¿ha fustigado o puesto de chivos expiatorios a sus jugadores por ser mexicanos? No, Cardozo no lo ha hecho.

A estas alturas, Matías Almeyda ya había declarado en Argentina: "Es que es difícil trabajar sólo con mexicanos".

Y después, reiteraría: "Al jugador mexicano tengo que explicarles hasta tres veces, trabajar el triple, para que entiendan lo que quiero".

Bueno, mientras el mártir San Matías hacía ostentación de cómo hacía milagros, Cardozo asegura que "a veces me quedo hasta las ocho de la noche, si es necesario, para convivir con el ser humano. Si lo conozco mejor, puedo respetar mejor su potencial".

Pero, y la cabalgata doliente, cegada de nostalgia por Almeyda, Pizarro, Cota y Alanís, ¿cuándo piensa volver del autoexilio para agradecer a Cardozo y sus jugadores un mejor torneo que el derrotismo con el que auguraban una corona de espinas por tiempo indefinido?

No se trata de rendir pleitesía, porque, insisto, Cardozo aún no ha conseguido nada, pero, al menos, esa solidaridad poderosa que representa la alianza rojiblanca en los distintos estadios, no debería pronunciarse con mayor ímpetu.

O será que algunos y algunas no pueden sacarse de encima esa mirada lánguida, mustia, como la del bulldog caricaturizado, Motita o Droopy, con sus ojos tristones, y el tonito bonaerense con sus expresiones como "nos orinó un dinosaurio, pero de los nuevos de los viejos", o que les ensarte ilusiones con "ya despertó el gigante".

Lamentablemente, tal vez, para esa facción atribulada de la afición de Chivas, Cardozo es más el tipo que fue como jugador, recio, seco, directo, letal, y que siempre tuvo una predilección especial por ser el verdugo del Guadalajara.

Según los romanos, el nombre de Saturnino procede del dios pagano Saturno, y significa "aquél que siembra".

Tal vez y sólo tal vez, el técnico paraguayo quiera pagar sus deudas, pagar penitencia como entrenador, del daño que le hizo como jugador.

Aquél José Saturnino Cardozo que sembró desolación, hoy, contrito, quiere cosechar reivindicación y la absolución rojiblanca.

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LOS ÁNGELES -- Cierto, Toronto es el sexto peor equipo en la MLS, pero Jesús Dueñas tuvo la noche de su vida, con dos estupendos goles y Tigres se adueñó de la Campeones Cup de manera implacable y contundente.

Un torneo sacado como carta promiscua de la manga de la ambición, pero valedera totalmente para la vanidad del vencedor. Una Copa más en esa región que la FIFA ha registrado como el Tercer Mundo del futbol, la Concacaf.

Viñeta Rafa Ramos

A pesar de la decadencia que vive su rival en la MLS, Tigres sufrió para canonizar en el marcador sus esfuerzos, en la mezcla de errores de la defensa canadiense.

Jesús Dueñas en penetración por izquierda a servicio de Juninho, consuma con velocidad y un zurdazo el primer gol de Tigres, aprovechando la tardía cobertura a su diagonal.

Y el segundo se lo sirve Dueñas con un disparo potente desde fuera del área, para ratificar que se convertía en el elemento sorpresa del Tuca Ferretti como un tercer jugador de ataque en zona de despistados.

El 0-3 se ensucia con la torpeza de un autogol de Zavaleta a centro de Enner Valencia, y ya bajo esa densidad de la derrota, Toronto intentó con la partitura de la desesperación y estertores de agonía, tratar de al menos dignificar la derrota.

Sin duda, agravó la situación la salida de Giovinco ('40) por lesión, el único jugador que en ímpetu y claridad trataba de rescatar a un equipo de balbuceos futbolísticos, muy lejos, sin duda, de aquel que eliminó en Concachampions al mismo Tigres y al América.

Imago7

Entre el decidido Dueñas, habilitado de emergente por Quiñones, y la calma plena para manipular el juego, el balón y el reloj, los Tigres terminaron arrullando el partido, marcando la pauta y tendiendo la emboscada a los zombis canadienses.

Una jugada intrascendente, en servicio al área, desencadena un penalti inesperado para un Toronto que jugaba por inercia. Desde el manchón, Lucas Janson a los 86 minutos, sentencia el 1-3 definitivo.

Tigres terminó así el periplo de media semana con un gana-gana absoluto. Un trofeo de poca monta, pero de estilizado diseño, esculpida en plata y con un bolo extra de 600 mil dólares que terminan en las cuentas bancarias de los jugadores.

Con ese par de inyecciones anímicas, aunque con Guido Pizarro y Juergen Damm con dudas, los felinos de Ricardo Ferretti cierran así la preparación para enfrentar el domingo por la noche a los Rayados de Monterrey.

Todos estos escenarios alejan de momento los zarandeos mediáticos en torno a cuándo y cómo se resolverá la relación entre Tuca Ferretti, Tigres y Selección Mexicana.

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LOS ÁNGELES -- Este fascinante, disfuncional e inocuo divorcio, sin matrimonio ni luna de miel previa, entre el futbol de Estados Unidos y México, siempre ha tenido protagonistas peculiares.

Algunos antagonistas/protagonistas de perniciosa memoria. Como algunos pasajes de Rafa Márquez y Oswaldo Sánchez, hasta la persistencia hormonal de Landon Donovan, quien, irónicamente, terminó becado en un futbol del que dijo alguna vez "quiero ver a los mexicanos humillados, de rodillas, llorando".

Viñeta Rafa Ramos

Pasajes como el de Ramón Ramírez, quien un día, harto de provocaciones, simplemente voltea y le asesta tremendo patadón a Alexis Lalas, como para que quedara claro que estatura y complexión física, se emparejan en la cancha y se desemparejan con futbol.

Este martes, Diego Láinez se convirtió en el bienamado del futbol mexicano. Obviamente el americanismo lo trepó a su altar como su nuevo emblema, y hasta quisquillosos rojiblancos, cruzazulinos y pumas, antepusieron la devoción al Tri sobre la animadversión a El Nido.

Láinez pelea un balón, jalonea, empuja y el árbitro marca falta. Matt Miazga, la víctima, por decirlo así, voltea y le reclama al americanista.

Láinez, desde su liliputense estatura confronta al larguirucho estadounidense de sangre polaca, al que ya le había tronado tres vértebras, descoyuntado la cadera y puesto a rechinar el esternón en un par de jugadas.

Miazga, que en polaco significa pulpa, mescolanza, mazacote, había sido convertido en ello, con la pelota de por medio. Y entonces, recurrió a la simpática postura de referirse a la estatura del osado mexicano, que casi sufre de tortícolis, esmerándose en alcanzar a verle la punta del copete al adversario.

Getty ImagesMatt Miazga se mofó de Diego Lainez al ser más bajo en estatura.

Hay 26 centímetros de diferencia, pero Láinez le reta con esa postura de, diría el mejor narrador mexicano de la historia, Ángel Fernández, "sacando sus fierros como queriendo pelear", y el hombre del pulposo apellido, le responde con la mímica de que está muy pequeño para tirarse un intercambio de golpes.

Obviamente eso encrespa más a Láinez. Entonces irrumpe Ángel Zaldívar, y luego Edson Álvarez, de una carrocería similar a la del defensor del Chelsea, a préstamo con el Nantes, le meten un hombrazo y Miazga decide acusarlos con el árbitro.

Miazga seguiría burlándose de Láinez y éste le diría "pero al futbol no sabes jugar". Las puyas se esfuman, pero los vapores de la rivalidad entre EEUU y México, al final afloran. Hasta antes de esto, el juego había sido en tono soporíferamente respetuoso.

Más allá del desenlace, una expulsión necesaria, aunque muy circunstancial y accidental de Zaldívar, y el gol de Adams, que exhibe la oclusión mental de Alanís y Ayala, al enfrentar un pase obvio en diagonal, con el perfil vencido, la cita quedó pactada.

Los promotores del Tri se han puesto las pilas: si no hay un par de buenos juegos en fechas críticas en Europa dentro de su Liga de las Naciones, quieren invitar a Paraguay (con Juan Carlos Osorio) y a EEUU (con Miazga) a jugar en territorio mexicano.

Hay bobalicones que consideran que las burlas reiteradas de Miazga merecían una tarjeta, pero de ser así, Edson debía cargado con otra, por el empellón con el que le sacudió el omoplato al estadounidense y también sus restos de bravucón.

Hay otros que creen que Miazga debe ser castigado por FIFA, como ocurrió, por ejemplo, con el colombiano Cardona al jalarse las comisuras de los ojos para burlarse de los sudcoreanos, y lo que le originó cinco juegos de suspensión en amistosos. Creo que no hay comparación, porque el segundo es un ataque étnico, racista.

Al final, Miazga y Láinez deberán volver a verse en eliminatorias y en amistosos, tal vez en Copa Oro, y en esas extrañas revanchas que concede el futbol.

Y si el mismo jugador americanista, muy centrado en su comentario, asegura que no se sintió ofendido, es uno de esos pasajes, en los cuales habrá que dejar que el veredicto final lo marque la cancha de futbol.

Es pues, me parece, de esos poquísimos y deliciosos retos y duelos, en los que el reglamento y los remilgosos seres humanos deberían sacar las manos y dejar que el talentoso y el picapiedra diriman lo dirimible con la única arma inocuamente perfecta: el balón.

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LOS ÁNGELES -- Demasiadas manos en la cocina, arruinan la sopa. Este jueves, Miguel Ángel Garza le arrojó un puño de sal al brebaje que estaba perfectamente sazonado.

"No han hablado (de la FMF) ...ni para dar las gracias", dijo Garza, respecto a la cesión de Ricardo Ferretti para dirigir los amistosos de la selección mexicana.

Viñeta Rafa Ramos

Queda claro que Garza no manda el mensaje a Guillermo Cantú. Ni a Dennis Te Kloese. Ni a Gilberto Hernández.

Es claro que, en Cemex, en Tigres, están esperando, por lo menos, una palmadita en la espalda, una sobadita en la cabeza, un apretón de manos o al menos un guiño de parte de Yon de Luisa, y si se puede, de Emilio Azcárraga Jean.

Hoy, Tigres y Cemex, se sienten usados y enviados a la "friendzone", con la indiferencia, desdén o altivez de la FMF. Entre desagradecido y malagradecido hay más que una diferencia semántica.

Tigres ha enviado el primer mensaje a la cúpula del futbol mexicano. Y ha sido insolentemente claro y acertadamente merecido.

Queda claro que el partido contra Costa Rica en El Volcán no basta para Tigres. ¿Qué le deja al club? Dinero no necesita, y exponer las deficiencias del vetusto escenario, no será agradable.

1.- ADULTERIO...

Tigres y Cemex le exigirán a Tuca Ferretti que se deje de manipular con dobles juegos. Ha provocado urticaria que el técnico insista en dejar su futuro en manos de la directiva. Y Garza es el pararrayos de esa inconformidad.

Es decir, si Ferretti no llega al Tri, parecerá ser culpa del club. Y si llega, será generosidad del entrenador. Tigres no quiere cometer un error ni deportivo ni de imagen ante su afición.

Ferretti presiona al equipo para que lo libere, en lugar de él liberarse mediante la renuncia, a riesgo de causar inconformidad o, como lo dijo él mismo, una sensación de deslealtad.

2.- VORACIDAD COMPARTIDA...

Tigres y Cemex no quieren perder dinero. No van a indemnizar al Tuca, prefieren retenerlo. Y si Tuca renuncia, quieren una indemnización de parte de la FMF.

Ferretti quiere ordeñar las dos vacas. Irse con un finiquito generoso de Tigres, y pactar con la selección un sueldo superior a los 3.8 millones de dólares que en medios regiomontanos se afirma, recibe por año.

La FMF no tiene problemas de liquidez. La selección mexicana es su pingue negocio. Una vaca con las ubres siempre y bien hinchadas.

Es la única selección de futbol en el mundo que cotiza en dos países, con 14 patrocinadores en México y 14 en Estados Unidos.

Pero, claro, la FMF no está dirigida ni por idiotas en finanzas ni por pataratos en aritmética. Están para sumar, o, mejor, están para multiplicar, y no para restar.

Ricardo Ferreti banca de Tigres
Imago7

3.- MICROSISMOS...

La FMF hizo filtraciones oportunas. Esparcir rumores sobre Pékerman y Tata Martino ayudará a desinflamar la confianza de Tigres y Tuca.

Al argentino nadie lo contratará en México, al ser vetado por haber demandado a Tigres. Y Tata Martino ha dicho que sólo aceptaría dirigir a Argentina, como revancha.

La segunda verdadera opción es Matías Almeyda. Gente del Tri habló ya con él: quédate tranquilo en Guadalajara hasta diciembre.

Ya le advirtieron que al ser sobreexpuesto por su representante Santiago Hirsig fue una medida antipática, además claro del bombardeo ácido del Pelagatos 2.0, según Ricardo Peláez y también - y no tan bien-- conocido como José Luis Higuera.

Y El Pelado la tiene muy cómoda desde el balcón de observador: si no es el Tri será Tigres. Perdiendo, sale ganando.

¿Miguel Herrera? Su única revaloración es enclaustrarse y concentrarse en ganar el título. Muchas palabras y pocos trofeos, operarían en su contra.

4.- REUNIÓN CUMBRE

Más allá de que Dennis Te Kloese es habilitado como apagafuegos de las llamaradas que se le chispotean a Guillermo Cantú, como no entrevistarse con la gente de Tigres y hacerle caravanas de agradecimiento, el cónclave será en octubre en Monterrey.

Ahí, Gilberto Hernández y Yon de Luisa finiquitarían el tema, más imponiendo condiciones que aceptando negociaciones. Y ya se sabe, el que manda no se equivoca... y si se equivoca, vuelve a mandar.

Para noviembre, con juegos en Europa, ya la FMF quiere tener definido al técnico nacional, en caso de concretar los encuentros, en el plan más ambicioso, ante República Checa (14 ó 15 de noviembre) y Francia (19 ó 20 de noviembre).

Te Kloese está haciendo las negociaciones de estos partidos, con el permiso absoluto para que la selección mexicana juegue sin beneficio económico, pero sin sangría financiera.

México quiere jugar en Europa en noviembre especialmente porque por esas fechas, la selección de Estados Unidos estará visitando a Inglaterra y a Italia.

Así, al final, el desenlace de este adulterio del desamor puede ser bajo el sello de la casa. Desde una telenovela con final feliz, en la que todos ganen, especialmente unos milloncitos de dólares. Y felices los cuatro, diría Maluma, agregando a Almeyda.

O puede ser un burlesque trágico-cómico (otra especialidad de la casa) en el que las tres partes sean el hazmerreír lúgubre.

Es decir: Tigres enojado con Tuca y la FMF; Tuca enojado con Tigres y la FMF, y la FMF haciendo feliz a Almeyda.

No podrá negarlo nadie, este ciclo mundialista rumbo a Catar 2022 merece una dotación extra de palomitas con doble mantequilla.

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La Volpe prefiere a Miguel Herrera sobre Matías Almeyda
SAMARA, Rusia -- Redención de cada cuatro años. El tsunami culposo a través de la catarsis del ¿fue fracaso o no fue fracaso?

Y ahora, ¿qué? Y ahora, ¿quién? Y ahora, ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

El patíbulo aguarda con esa sed de alcohólico, con esa sed de sangre y mientras sea más de inocentes y menos de culpables, mejor.

Juan Carlos Osorio sigue mandando mensajes de nunca jamás. Ya se sabía que Matías Almeyda es el privilegiado de los votos. El argentino es, pues, el candidato al cadalso en cuatro años.

La historia será diferente. Peligrosamente diferente. Hay un cambio generacional brutal. Otro relevo. El Día de Muertos y de muertes en el futbol mexicano es cada cuatro años.

Foto Olimpik/NurPhoto via Getty ImagesLa afición mexicana, como desde hace tres Copas del Mundo, fue de las más festivas en Rusia 2018.

Los hijos bastardos de esta generación del 7-0, ésta, la de los entenados del #ImaginémonosCosasChingonas, recibió su acta de defunción.

Sí, estos jugadores que se creyeron Alicia en el País de las Maravillas. Estos que arrasaron con Alemania, pero desdeñaron a Suecia y se paralizaron ante Brasil. Estos, los mismos.

Por eso, es momento de replantearse la misma cantaleta, el mismo coro de la frustración: la autosanación llega con los responsos de la impotencia.

En México, tras cada corte de caja y recorte mundialista el fracaso no es un funeral sino el ceremonial del advenimiento... para otro fracaso.

Insisto, y ahora. ¿qué? Y ahora, ¿quién? Y ahora, ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

Mientras Decio de María y sus 18 concubinas hacen la Gran Herodes, aniquilando juveniles, en la madre de todas las corrupciones, llegan extranjeros a los que el tribunal del futbol debería de procesarlos por estafa.

Todos se enriquecen, aunque el futbol se empobrezca y los corifeos cómplices que dicen que "lo que importa es el espectáculo", hoy ciñen la guadaña esperando a la clientela de la derrota.

Pero, claro, hay victorias. Adidas vendió más camisetas para este Mundial. México es la segunda selección en el mundo en vender copias de sus armaduras. Para cumplir con el #ImaginémonosCosasChingonas, hay que vestirse correctamente. No se puede ir con ropa de don nadie por el mundo y atreverse a gritar la consigna de los eternos y bellos durmientes de la gloria.

A ojos de sus patrocinadores, el fracaso de México no existe. No puede existir. No debe existir. La compasión vende mejor.

Es tiempo de que se entienda algo: mientras más inalcanzable sea el quinto partido, más poderoso será el anzuelo de la ilusión y del ilusionismo. Mientras más inalcanzable sea el quinto partido, más poderoso será el anzuelo de la tentación. Lo prohibido, lo vetado, lo clandestino es lo que más enajena. Los tabúes son la carne envenenada para los cándidos bobalicones.

Entonces, recaemos en imaginémonos que ya no te imaginas. Imaginémonos que ahora sí quieres conspirar contra tu propio destino, porque la generación #ImaginémonosCosasChingonas que equivale al sálvese quien pueda, no podrá catar los misterios del Mundial de Catar.

Rafael Márquez, Andrés Guardado, Javier Hernández, Carlos Vela, Héctor Moreno, Oribe Peralta, Miguel Layún y Jesús Corona terminaron su gestión. Se fueron con las manos vacías. Otra generación que sólo estercoló paradigmas perversos de otras generaciones.

A Guillermo Ochoa hay que criogenizarlo y esperar que Chucky Lozano no haga la gran Carlos Vela. Carlos Salcedo duda si regresará, tal vez porque sabe que la deserción es un acto de cobardía disimulada si se hace con oportunismo. ¿Los Dos Santos? En unos meses hasta el Galaxy de Los Ángeles se deshará de ellos y Diego Reyes seguirá dónde está: en la clínica de rehabilitación perpetua.

Pero, ellos, todos, son lo menos importante para el gran capataz de la granja. Las televisoras mexicanas dicen que dejaron de ganar un 15 por ciento al no llegar al quinto partido, pero el proceso de embaucamiento del "ahora sí en Catar vamos por el quinto partido" es mejor negocio.

Y ese proceso comienza en unos meses con amistosos ante Uruguay, Estados Unidos y algún otro despistado en la selva futbolera que quiera agregarse a la multiplicación ajena de los panes y los peces.

Por eso, y ahora ¿qué? Y ahora ¿quién? Y ahora ¿cómo? Y sobre todo, ¿ahora para qué?

Por eso, créame, no fue un fracaso para la selección mexicana el Mundial Rusia 2018 ni para usted, que en la hoguera reincidente de sus ilusiones se gastó tiempo, dinero y esfuerzo, ni para los paladines fumigados del #ImaginémonosCosasChingonas.

Reconsiderémoslo. En términos de Gary Lineker, "el futbol es un negocio que México perfeccionó con once pelados suicidas y en el que siempre gana Emilio".

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SAMARA -- Fácil es cebarse sobre los jugadores. Y ensañarse con el técnico. Porque por séptima ocasión consecutiva México se precipita al precipicio que le aguarda cíclicamente después del cuarto partido en una Copa del Mundo.

Esta vez fue Brasil. Antes, fueron otros. Entre el #NoEraPenal del 2014, la inmolación de jugar con el Bofo Bautista en 2010 y el golazo de Maxi Rodríguez en 2006, el desenlace era adjudicable a errores puntuales del árbitro, del técnico o el día en que Maxi dijo "me puse la zurda del Diego (Maradona)".

Pero, esta vez, en Rusia, afloraron las diferencias, las clases sociales. A estos futbolistas mexicanos no les alcanzaba para derrotar a Brasil.

Cierto, les alcanzó para inquietarlos, para amenazarlos, para intimidarlos, tal vez, con un par de jugadas de gol que los mexicanos se equivocaron en decidir.

Ciertamente, viendo y viviendo el juego desde la tribuna de un estadio abarrotado, saltan las diferencias. El brasileño sacó todo eso que desde que es un embrión, ya lo carga en el ADN. Esos cromosomas educados en las favelas.

Insisto en que Brasil jugueteó primero, jugó cuando quiso ganar y después volvió a entregarle la pelota a México, para que descubriera por sí mismo Principio de Murphy: ascendió hasta su propio nivel de incompetencia.

En las diferencias atléticas y físicas se va escribiendo el juego. Una milésima de segundo, un espasmo muscular, un punterazo instintivo al balón, y los notables e indeclinables esfuerzos de los jugadores mexicanos quedaban desbordados.

Eso, la temperatura, el impresionante esfuerzo y desgaste físico, y el ir percibiendo que en la batalla de la transpiración absoluta contra la inspiración a cuentagotas, era prácticamente imposible humillar a Brasil, en ese escenario de 93 grados Fahrenheit y humedad que llegó al 40 por ciento.

La mejor generación de futbolistas mexicanos, con el mejor aparato de respaldo y logística que pudo elaborarse, y con el más detallado estudio del adversario, simple y sencillamente no alcanzó.

Y esta vez no fue el árbitro, no fue una mala decisión de alinear a un jugador en desahucio, ni tampoco un chispazo irrepetible de un jugador. Esta vez, Brasil simplemente fue superior a México.

¿Se ha vencido a Brasil? Por supuesto, y en circunstancias memorables: las finales del Mundial Sub 17 en Perú 2005 y en los Juegos Olímpicos de Londres. Escenarios de torneos con limitaciones en la edad.

Este Brasil sin embargo, que todavía se sigue conformando en plena Copa del Mundo, demuestra el trabajo de un técnico como Tite, que ha forzado el talento, esa superioridad genética para el deporte, la disciplina y un trabajo táctico rudimentario, pero muy efectivo.

México podía haber vencido a varios otros rivales en Octavos de Final. A Suiza, la selección mexicana de este lunes en Samara, estaba en condiciones de superarla, por la forma de juego que suele hacer daño a equipos que no recurren a extremas tácticas, como Suecia.

Pero, ahí hay un pecado en el trabajo de la selección: debió saber buscarse, debió fijarse como objetivo terminar como líder del grupo, después de vencer a Alemania, pero el desdén y el ensayo innecesario ante Suecia, arruinó ese cruce.

Ciertamente Neymar es un jugador que marca abismos. Dos jugadas suyas notables significaron el marcador.

Que es un futbolista que a veces denigra la esencia de la pulcritud y la etiqueta de la honorabilidad deportiva, sin duda, pero con dos jugadas, redactó el acta de defunción de México.

Cuando Juan Carlos Osorio, sin mencionarlo, lo vilipendió por ser "una vergüenza para el futbol"; que no practica el balompié "con la virilidad que se debe", porque "el futbol lo juegan hombres" y a él le encantan "las payasadas" bajo la protección arbitral, la intención del técnico es otra.

Evidentemente Osorio sacó el pararrayos, lo conectó y decidió atraer toda la tormenta, para que las bayonetas enfilaran más contra Neymar que contra sus jugadores.

¿Errores de Osorio? Colocar a Edson Álvarez de contención fue una forma de suicidio lento. Rafa Márquez lo había hecho muy bien. Edson, en cambio, les entregó las llaves del castillo, el castillo y a la doncella en cautiverio a Brasil.

Sólo gracias a Guillermo Ochoa, el mejor jugador de México en este Mundial, no hubo un desastre en el marcador.

Y, de nuevo, Osorio no pudo remontar un marcador ni el trámite del juego en un partido oficial, pero, ahí tiene un peso enorme, con esa vieja frase de Perogrullo: "Brasil es Brasil".

Y Brasil aprendió de aquella vergüenza histórica del 7-1. México, dicho por el mismo Juan Carlos Osorio, él y todos, siguen llorando el 7-0 ante Chile.

¿Sigue Osorio? Ahora puedo ratificarle lo que el sábado revelamos en Raza Deportiva de ESPNDeportes: él ya agradeció a la FMF todo el respaldo. La moneda oscila entre Colombia y Estados Unidos.

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Viñeta Rafa Ramos

SAMARA -- Ciertamente fue un ridículo: se vieron como esos bobalicones y ternuritas de cachorros que persiguen infatigablemente su propio rabo.

Pero más allá de ese delirio de acoso que exhibieron algunos jugadores del Tri en redes sociales, debemos quedarnos con los juramentos aislados.

Creamos, porque no hay motivo para dudar, que, como afirman en su gacetilla, sanarán heridas, resanarán errores y se pondrán en pie de guerra ante Brasil.

Por eso, algo es cierto: el mejor México posible saldrá este lunes a la cancha de la Arena Samara ante los poderosos brasileños del clavadista Neymar.

Cierto también: esto no garantiza nada, pero, cierto también, está más cerca de una hazaña, como debe considerarse el vencer a Brasil.

Pero, al final, y por eso podemos creer en las promesas, detrás de los lloriqueos innecesarios, que emitieron Javier Hernández, Rafa Márquez y Marco Fabián.

Partamos de eso: la mejor selección disponible salta ante Brasil. Puede ser insuficiente, puede ser suficiente, pero debe ser imprescindible e innegociable.

¿Y entonces? Evidentemente Juan Carlos Osorio ha diseccionado a Brasil. Y aunque se le indigestan los cambios, y se obnubila en los tiempos y en la elección de jugadores para hacer sustituciones a veces, parece tener muy en claro la trascendencia colosal de la cita.

Ya demostró su habilidad. Supo acertar ante Alemania y ante Corea del Sur. Y supo acertar hasta para equivocarse, conscientemente, ante Suecia, según lo dijo en la conferencia de prensa. "Mi pecado", subrayó.

Hay entrenadores que intentan ponerle la cereza al pastel con películas de motivación o con poderosas arengas antes del partido.

Rudy, por ejemplo, fue durante mucho tiempo el filme prodigioso que usaron los entrenadores de cualquier disciplina. Si Rudy, pudo, tú puedes.

Pep Guardiola usaba pasajes de la película Gladiador en algunos momentos con el Barcelona, y entrenadores de futbol americano ajustan su propia versión a la aseveración de Vince Lombardi: "La victoria no es lo más importante, es lo único".

George Steinbrenner decía que "ganar es la segunda cosa más importante, sólo después de respirar. Entonces, respiro, después gano".

Uno de los discursos más intensos en alguna película sobre deportes, es sin duda la de Al Pacino en el papel de Tony D'Amato, en Any Given Sunday.

"Cualquier domingo de estos, van a ganar o perder. El punto es: pueden ustedes ganar o perder como hombres", expone Pacino/D'Amato después de una fuerte arenga de varios minutos.

Insisto: Osorio y los jugadores, ante Brasil, ante el muro infranqueable detrás del cual está el Quinto Partido, van a presentar este lunes al mejor México posible.

Y no es novedoso. Porque seguramente lo intentaron Miguel Herrera ante Holanda, y Javier Aguirre jugando con diez (sí, con el Bofo Bautista) ante Argentina, y Ricardo LaVolpe ante la misma albiceleste.

Y si hay algo en lo que coincido plenamente con el técnico colombiano es en aquella reflexión infidente previa al juego con Alemania: cada jugador debe saber qué quiere y qué tanto lo quiere. Ese, el secreto de jugar por el juego.

Antes del partido entre México y Estados Unidos para definir el boleto a la Copa Confederaciones en el Rose Bowl de Pasadena, un relajado y dicharachero Ricardo Ferretti, se sinceró.

"Yo ya les enseñé todo lo que tenía que enseñarles a estos cabrones... ahora está en sus manos (vencer a Estados Unidos)", dijo encogiéndose de hombros. Y ocurrió.

Este domingo, el mismo Osorio se acercó a Hérculez Gómez durante el reconocimiento de cancha, y la frase tiene muchas implicaciones: "Uno se prepara toda la vida para un partido como estos (ante Brasil)".

Y aquí, ante Brasil, encaja una de las medias verdades de Ricardo LaVolpe: "El 90% del resultado es de los jugadores, el 10% es del entrenador".

Este lunes, ante Brasil, queda claro, a partir del silbatazo, el 100 por ciento del partido estará en las gónadas, en el talento, y en el que cada jugador sepa lo que quiere y cuánto lo quiere.

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Viñeta Rafa Ramos
MOSCÚ -- El Olimpo cerró sus puertas. Y él se quedó fuera. Aunque, podrá, seguramente, Lionel Messi, seguir levantando trofeos en España, y haciendo delirar a la tribuna en esa Liga.

Pero la deuda será eterna con su selección, su país, su gente, su sangre, su patria. Leo será más orgullo español que argentino; su heráldica relatará hazañas en Cataluña y fracasos en Argentina.

Este sábado, Lionel Messi volvió a deambular en el juego. Y que esa excelencia futbolística, ese dechado de talento que le acompaña en España, nuevamente en la cita determinante con la albiceleste, volvió a carecer del fervor competitivo de los grandes genios: Maradona, Pelé y hasta Garrincha.

Exculpar a Messi ensañándose con los evidentes errores de Sampaoli, sería una salida ridículamente falsa.

¿No acaso se hablaba de que Leo manipulaba las alineaciones y ordenaba los cambios a Sampaoli?

¿No acaso el mejor jugador del mundo, puede elegir dónde juega, cómo juega y con quien juega como ha ocurrido en el Barcelona?

Este sábado, Messi nada tuvo que ver en los sufrimientos de Francia, pero sí carga con la responsabilidad del penar de Argentina. La desesperada respuesta albiceleste fueron estertores de furia de los jugadores que él abandonó.

Ahora es fácil recapitular para exonerar a este futbolista de inobjetable talento, por encima de todos. Tan fácil como asegurar que Maradona, Tata Martino y Sampaoli lo boicotearon. ¿Y él, sumiso, entregado?

Exonerar al mejor futbolista del mundo explicando que se enganchó en el naufragio colectivo, es una forma fácil de indultarlo.

Porque precisamente él debía ser, sin voz de mando, sin gritos autoritarios, sino solamente con el arsenal inigualable de su futbol, el caudillo de sus desamparados.

Su racha se mantiene: en las fases de eliminación directa, sigue sin marcar gol, y sigue sin ser determinante, cuando las sirenas de Argentina empiezan a ulular por una mano salvadora.

Sin duda, cabe la posibilidad de disfrutarlo en los perímetros de su espacio generoso de competencia, la Liga de España, y tal vez el mundo entero abuso, exigiéndole, suplicándole que se consagrara como el mejor del mundo en el altar supremo de una Copa del Mundo.

Porque, queda claro, no basta acumular trofeos en el confort de competencias regionales, sin hacerte presente en una Copa del Mundo, porque para ratificar que se es el mejor futbolista necesita el bastón de mando de la gloria indiscutible.

Ganar todo en el vecindario del Barcelona, jamás llenará el buche ansioso e infeliz de los aficionados argentinos.

Son dos universos aparte, y bien lo ha dicho Maradona, que en este momento, ciertamente, no es el mejor referente de ejemplo: "El título con Argentina (México 86) es más importante y valioso que todos los otros que pude ganar".

Pero el mismo Messi lo ha manifestado: "Cambiaría todos los balones de oro, por un título con Argentina".

Pues hoy, abdicando totalmente ya a esa camiseta, a esa capitanía que nunca ejerció con Argentina, desertó a cualquier compromiso real en el futuro.

Ante Francia, nunca apareció. Ni fue el conductor, ni fue el señuelo, ni fue el genio, ni fue el líder. Lionel nunca fue Messi.

Y como bien reconocen algunos analistas argentinos: ha sido la representación más pobre de los números 10 que han vestido la albiceleste, al carecer de todo el fragor, la rabia, el hambre, que significa portar el gafete y ese número.

Ahora Argentina se liberará de la esclavitud de la "Messidependencia". A partir de hoy, cada uno hará su vida por separado. Lionel divirtiendo a Cataluña y en Argentina alargando el ayuno por 32 años.

Messi será el prócer del Barcelona, pero deberá cargar con el estigma del desertor ante los grandes reclamos que siempre le ha hecho Argentina.

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MOSCÚ -- Rafa Márquez y Javier Hernández quemaron su pólvora en infiernitos, en juegos pirotécnicos de kermese.

Ambos se apresuraron en redes sociales a aclararle al bullicioso entorno de la selección mexicana que el pase a Octavos de Final es sólo mérito suyo y que no existe padrinazgo de Corea del Sur por humillar a Alemania, 2-0.

¿Y...?

Márquez y Hernández puntualizan que es mérito del Tri el haber sumado los seis puntos que los envían a enfrentar a Brasil, y que la sacudida de Corea del Sur a Alemania ocurrió en otro universo y no en su vecindario mundialista.

¿Y...?

Pasaron, los seleccionados, en cuestión de horas, de #ImaginémonosCosasChingonas a imaginarse complots.

Viñeta Rafa Ramos

Sin duda tienen razón. Los seis puntos los acercaron a un desenlace dramático, especialmente porque nadie podía apostar por la debacle alemana.

México siempre fue dueño de su destino, claro, hasta antes de que Suecia le diera tres tiros y no en el pecho, sino más abajito. Y entonces, sus feligreses tricolores prefirieran pujar por Corea, y olvidarse de sus héroes, que ya eran fiambres en descomposición en la cancha de Ekaterimburgo.

Márquez generaliza con el término "mediocres" a todo aquel que hizo mofa, meme, tweet, reporte noticioso, análisis o simplemente un chascarrillo, por la fortuna de que Corea del Sur finiquitó las esperanzas alemanas, y ahuyentó el peligro.

Márquez debe recordar que "el que generaliza, se descalifica y exonera", y al igual que Hernández, soslaya, lamentablemente, que en la amargura del 3-0, cabe la festividad consoladora de rendir tributo y agradecimiento a los futbolistas coreanos, que, dicho sea de paso, fueron recibidos de manera humillante en su país.

Contrastes pues: en Corea del Sur no se permite vanagloriarse por vencer a Alemania, porque no sana la herida de la eliminación; y en México se les trata como héroes porque sirven de catarsis para olvidarse de la abominación del 3-0 ante Suecia.

Getty Images

Ni Rafa Márquez ni Javier Hernández, ni otros seleccionados nacionales que se han inconformado de manera confidencial con algunos comunicadores, ninguno de ellos tenía porque desgastarse en esos mensajes de autocompasión.

¿De verdad Márquez cree que se les considera mediocres por la derrota ante Suecia? El 3-0, penoso, doloroso, no puede competir con la contundencia de no sólo vencer a Alemania, sino ofrecer 45 minutos brillantes ante los vigentes campeones del mundo y de la Confedereaciones.

¿Y de verdad Javier Hernández cree que se les considera "pendejos" por perder ante Suecia?

Curiosamente, cuando les conviene, los futbolistas argumentan que ni son los mejores cuando ganan, ni son los peores cuando pierden.

Y, ahora, mientras los aficionados se deleitan con el folklore tan mexicano de bailar un jarabe o un huapango sobre su propia tumba, son los mismos seleccionados, a través de sus aparentes líderes, Rafa y Chicharito, quienes se quejan de considerarse, a sí mismos, los peores porque perdieron ante Suecia.

Tal vez fueron celos: esperaban un apapacho y una felicitación, pero todas las atenciones fueron hacia los sudcoreanos.

Tal vez, el estar enclaustrados, el vivir entre cuatro paredes y la cancha de entrenamiento, los aísla de la realidad. A más de 48 horas después del descalabro ante Suecia, los aficionados mexicanos montan su caravana llena de ilusiones con rumbo a Samara

Rafa y Javier deben saber que ningún peregrino de sus propias fantasías, que se encuentra en Rusia, devoto del Tricolor, piensa que México ya perdió ante Brasil.

El fenómeno que implica una psicomotricidad anímica y espiritual, ese del "sí se puede", los lleva a esta jornada trasiega, porque creen que tras la exhibición ante Alemania, en verdad, ellos pueden.

¿Sabrán los seleccionados que hay fanáticos suyos que mal comen, mal duermen, viajan en tren, a veces no consiguen boleto, y hasta hay gente anciana que sufre para subir los escalones de los estadios?

Calificar y clasificar de "mediocres" a quienes festejan el triunfo de Corea del Sur, o pensar que sus seguidores les consideran que perdieron "por pendejos", es quemar pólvora en infiernitos.

Recordemos: en la Arena Ekaterimburgo no hubo abucheos, no hubo reclamos, aunque, ciertamente, no hubo ese éxtasis festivo como el alboroto que se armó tras vencer a Alemania y a Corea del Sur.

Si no hubo reproches, ¿a quiénes reprochan Márquez y Hernández, a nombre de todos en el Tri a través de sus epístolas mediáticas?

Es más, internamente, el aficionado debió agradecer esa dosis extra de estremecimientos, de angustia, de ansiedad, al olvidarse de bendecir a los de Ekaterimburgo, para implorar a todas las virgencitas para que el milagro ocurriera en Kazán.

Insisten ambos en que ya entendieron en qué se equivocaron y que pretenden solucionarlo ante Brasil. Ni falta hacía aclararlo. Ni por parte de ellos, ni por parte de otros jugadores que envían quejumbrosos mensajes directos a otros comunicadores. ¿Acaso no es su obligación?

Ahora, si estos boletinazos en redes sociales pretenden ayudar a la catarsis, a la autoexpiación de culpas, tiene todo su derecho. Tal vez, incluso, pueda ser un método de liberación que caiga en el librito de Imanol Ibarrondo.

No siempre estas reacciones son eficientes ni efectivas. Recordemos aquella cartita de Márquez, que balbuceó Héctor Moreno, y que le escribió un tundeteclas, por consejos de Decio de María y de Justino Compeán.

En realidad, el que tipos experimentados, con recorrido por torneos europeos, ganadores de varios de ellos, con un historial en las primeras ligas del mundo, parecen demasiado bobalicones, distrayéndose del momento en que están.

Aquí falla Ibarrondo: debe hacerlos entender que ellos son los protagonistas de su propia historia, y no pueden perder tiempo y esfuerzo en lamentaciones, simplemente porque el aficionado y los medios se subieron al carrusel festivo del "coreano, hermano, ya eres mexicano".

Porque, ojo, estos futbolistas profesionales, predestinados, privilegiados, y ciertamente porque lo merecen, tienen la oportunidad histórica de invitar a la fiesta y al orgullo a 130 millones de mexicanos, con ese quinto partido, algo que ya hicieron balompiés con ligas inferiores a la mexicana, como Costa Rica y Estados Unidos, y sin tanto lavatorio público de sus culpas, como lo han hecho Márquez y Chicharito.

Ellos, todos, tienen algo más importante que enfrentar, antes que el chacoteo festivo de su perímetro pasional, como a un tal Neymar, una tal Coutinho, un tal William, un tal Marcelo, etc...

Lamentable pues que se distraigan en murmullos inocuos, inofensivos, inocentes y juguetones, cuando el entorno los ampara para que sean dignos competidores ante Brasil...

Por eso, insisto: dónde quedó aquello, Javier, de #ImaginémonosCosasChingonas en lugar de andarse imaginando complots...

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EKATERIMBURGO - Brasil sigue jugando en pijama y con pantuflas. Se ha visto exigido, pero no apremiado en este Mundial Rusia 2018. Lo explicó antes Tite: "Pretendemos jugar la Final al tope". Caipiriñas, samba y sol. Como si fuera Ipanema.

Pero, ¿está sentenciado México ante este Brasil que ahora sí debe hacer combustión? Por el momentum de ambos, sí. Por otros tiempos y otros momentos, no.

Viñeta Rafa Ramos

La clave es simple para el Tri: jugar con la misma devoción, orden, confianza y compromiso que ante Alemania, advertiría a Brasil que el Mundial ya empezó. Con todo eso, pero sin Héctor Moreno.

Claro, ya la referencia de Alemania se envileció de desdén con su eliminación en el Mundial. Resulta que México no le ganó a La Alemania, sino a esa Alemania que sufrió ante Suecia y sucumbió humillada ante Corea del Sur.

Pero, México, en ese debut en la Copa del Mundo desconocía, contemplaba a Alemania como el resto del universo del futbol: el rival a vencer, el gran favorito.

En un sofisma perverso, si México venció a Alemania, y Alemania goleó 7-1 a Brasil hace cuatro años, entonces, México debe vapulear a Brasil. Lógica de abarrotero, claro.

México debe verse como que está en terapia intensiva. El daño que hizo Suecia no fue sólo en el marcador y en la vesícula biliar del Tri, hasta que Corea del Sur le liberó de sus tensiones.

Más allá de los estragos del paseo futbolístico a manos de Suecia, y del 3-0, que pudo haber sido otro 7-0, lo que recogió Juan Carlos Osorio en la cancha fueron las ruinas espirituales, futbolísticas, físicas y morales de su equipo.

Del coloso mundialista que emergió ante Alemania, en Ekaterimburgo echaron un guiñapo al baúl, agarraron camino a Moscú, y los vítores se siguieron escuchando sólo para Guillermo Ochoa. Debió ser un viaje largo, penoso. El fracaso se mastica como vidrio.

Mexico vs. Sweden (Guillermo Ochoa)
JORGE GUERRERO/AFP/Getty ImagesAnte Suecia, solo para Memo Ochoa se siguieron escuchando los vítores.

El cuerpo técnico debió empezar a trabajar en todo esto el mismo miércoles. No es fácil enmendar o remendar, aunque sea fácil parchar. A Osorio y al Tri no le conviene parcharse. A México le conviene reconstruirse.

Ante Suecia, se vieron jugadores que salieron con pesadillas, como Edson Álvarez, con un rictus de llanto desenfrenado, acorde, sin duda a su lamentable rendimiento, del cual bien puede culpar a su entrenador, pues ya se había visto patético ante Corea del Sur.

En su caso, necesita una terapia extrema, de resucitación absoluta. Ya no pasa por lo futbolístico solamente, pasa por la amenaza acechante: Neymar y apenas detrás de él, Marcelo.

Y aunque la arenga mediática y oportunista de Chicharito Hernández se hizo añicos (#ImaginémonosCosasChingonasCarajo) ante Suecia, la realidad al final es que es un clan, y que Edson no va a jugar solo ante estos brasileños que saldrán del letargo que los arrulló en la fase de grupos.

Por eso, México deberá repasar las directrices estrictas que mostró ante Alemania, ajustadas a las amenazas y las grietas que pueda tener Brasil. Porque al final, se gana con futbol y se pierde sin futbol, como ante Suecia.

Y después encontrar la Panacea. Esa que debe suministrar Juan Carlos Osorio, pero que no puede, no sabe, ni debe, hacerlo a solas. Y aunque las terapias grupales, colectivas, suelen ser de doble filo, en tiempos de crisis, son determinantes: o son el tiro de gracia o son el momento de resurrección.

Brasil seguramente repasó el juego ante Alemania y ante Suecia. Ya sabe qué no debe hacer y qué si debe hacer, aunque no juegue ni como alemanes ni como suecos.

Luego de vivir su peor actuación en fase de grupos desde Argentina 78, la selección mexicana vive su momento más frágil, más complejo, más desamparado.

¿Qué al jugador mexicano le sublima la camiseta pentacampeona del mundo? Pues sería el momento más de vivirlo que de contarlo, de otra manera...

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EKATERIMBURGO -- ¿Y ahora qué? ¿Y ahora para qué? ¿Y ahora con qué y con quiénes? La selección mexicana fue sacudida violentamente por Suecia: 3-0.

Súbitamente, tras la exhibición de México ante Suecia, la frase ¿matona? de Javier Hernández se convirtió en una frase impresa en papel y oculta dentro del vientre de una galletita china de la fortuna: "¡Imaginémonos cosas chingonas, carajo!".

¿Fue ante Suecia el peor partido de México en una fase de grupos en un Mundial desde Argentina 78? Sin duda. Notable ante Alemania, eficiente ante Corea del Sur, pero avasallado por Suecia.

Tal vez este papelón es sólo comparable con los desatinos del Tri de Ricardo Lavolpe en el Mundial de Alemania. Esa vez, México clasificó igual, por la misericordia de la aritmética, aunque con menos puntos: sólo cuatro.

En la conferencia de prensa, Osorio dejó una estela de preocupación. Casi calificó de penosa pero respetable la forma de jugar de Suecia a pregunta de un reportero de ese país. Éste se asombró, pero sonrió con sarcasmo: "Más vergonzoso debe ser perder 3-0".

Y en esa crisis de autocrítica, Osorio puntualizó que México no tiene deudas con nadie por estar en Octavos de Final, porque "le ganamos a Alemania y a Corea del Sur".

Mexico vs. Sweden (Javier Hernandez )
Carlos Cuin/Jam Media/Getty Images

Se perdió del espectáculo fascinante de cómo en los diez minutos finales, los mexicanos se olvidaron del juego entre México y Suecia, para revisar en sus celulares el desenlace de Alemania contra Corea del Sur.

Y seguramente Osorio no escuchó a 30 mil mexicanos cantar "Coreeeea, Coreeeea, Coreeeea", porque era la forma, inútil de empujar a los asiáticos, pero noble, al final, de agradecerles que le regalaran al Tri el pasaporte a Octavos de Final.

"No estoy de acuerdo". "Está usted equivocado". Esos los estribillos de Osorio ante las interrogantes sobre qué había causado el desplome ante Suecia, de aquel equipo con personalidad ante teutones y coreanos.

Ciertamente Osorio llegó a la conferencia de prensa sin haber estado preparado para ella. Llegó caliente de resultado, de derrota, de decepción, de preocupación, de incertidumbre... y sin tiempo para cavilar del tsunami sueco que devastó las huestes timoratas, esta vez, del Tri.

Aunque confesó su pecado al plantear el partido "por ser purista en el futbol", asegura que hay una lección, aunque, supuestamente, ante Gales, Dinamarca y Escocia, pretendió hacer ensayos para encarar a Alemania y a Suecia, y no llevarse sorpresas. "Espero demostrar en el futuro que aprendí de esta lección".

La realidad es que, en su papel, más allá de lamentos y pretender que no pasó nada, cuando recibe un 3-0, y bien pudieron ser varios más, pero afortunadamente estaba ahí, otra vez, Guillermo Ochoa, sólo queda confrontar la fase siguiente.

Porque preocupaciones tiene por delante. Debe poner de pie a un equipo fatuo, arrogante, tras vencer a Alemania y Corea del Sur, para desmoronarse en todos sentidos ante Suecia, con escasa capacidad de respuesta.

1.- Para empezar, ante Suecia presentó a su mejor alineación posible. A los que considera "influyentes". No tiene mejor opción que lo que paró en la cancha.

2.- Las pruebas médicas, a las que siempre ha hecho referencia y se ha apegado, deberán revelarle quién o quiénes están al 100 por ciento para Octavos de Final. ¿Cambiará de opinión?

3.- México nunca fue un oponente serio para Suecia. El más cercano al gol fue Carlos Vela y falló las que siempre mete, claro, en la MLS. La cantidad de llegadas, que siempre presume Osorio, esta vez no aparecieron.

4.- "Jugar el juego por el juego". Esa dinámica de Osorio que se hizo evidente ante Alemania, se redujo ante Corea del Sur y desapareció ante Suecia, necesitan recuperarla los jugadores, e imbuírselas de nuevo el cuerpo técnico. Sí, el equipo dejó de, en término de Chicharito, imaginarse muchas cosas.

5.- Las equivocaciones son entendibles. Los pecados son tolerables. El error juega siempre. Si Osorio se equivocó al plantear el partido ante Suecia, como lo aceptó públicamente, deberá entender que pretender, si él lo cree así, ser purista, ante otros impuros, puede ser un acto suicida.

Queda claro que nada ha cambiado para México, aunque todo ha cambiado en su escenario en esta Copa del Mundo.

¿Qué tan complicado será rescatar a la versión mexicana que se vio ante Alemania y Corea del Sur? Eso sólo lo sabe Osorio, su cuerpo técnico y los jugadores.

A menos claro, que aquel Tri de aquella noche del 17 de junio haya sido un espejismo contra la realidad devaluada de una selección de Alemania, que en un bochorno histórico, como campeona vigente, quedó eliminada en la fase de grupos.

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